9.2.11

Pourquoi pas?


-Es cierto el rumor? ...en verdad publicarás un libro?
-No sé cómo te enteraste pero sí, es verdad.
-Tiene nombre?
-El libro se llamará El día después de mañana y otros relatos.
-Debo entender que ya lo terminaste, cierto?
-Pues, de alguna manera sí.
-Pero cuéntame: se tratará tal vez la tan ansiada resolución del comedido? o es que por fín terminaste el guión de No dejes para mañana? Qué me dices de Zeus y Afrodita, ya encontraste un mejor nombre para tu película?
-Lamento decepcionarte pero la publicación es una selección de textos terminados que seguramente ya conoces. Está orientada a nuevos lectores.
-O sea que vas a hacer un copy-paste de tu página... sabes? creo que empiezo a perder el poco respeto que te tengo.
-Sabes cuanto me importa?
-Prefiero no saberlo, y si no es mucho pedir, te ruego me permitas que sea yo quien haga las preguntas.
-No hay problema, continúa por favor.
-¿Cuánto piensas cobrar por algo que se puede obtener gratis?
-No espero ganar dinero.
-No me digas que traicionaste a tus principios...
-Eso nunca!
-Entonces... piensas pagarte la publicación? tienes una idea de cuánto cuesta?
-Si voy a gastar dinero, prefiero ser yo mismo quien lo produzca.
-Y eso, cómo?
-Pequeñas ediciones de autor a precio de bolsillo.
-Eso sí que suena interesante... y como para cuándo?
-Ahí sí que tocaría ver, te cuento que no me pagan. Necesito el dinero suficiente para no preocuparme ni de mis vicios ni de mis gatos y por supuesto, encontrar el tiempo y el humor necesario para conseguirlo. Tal vez necesite de otro golpe en la cabeza.
-Te golpeaste la cabeza?
-Sí. Pero esa es harina de otro costal.
-No te hagas el tonto que todavía queda media botella.
-Está bien. Resulta que ayer, regresando de la tienda con una leche chocolateada y dos panes, encontré a la vecina del restaurante a punto de romperse la espalda con un costal de papas.
-Ya me imagino por dónde va la cosa.
-Como buen comedido le dí una mano, metimos el costal hasta la cocina, y luego, con el impulso de quien recibe las gracias, quise reanudar mi camino, pero fui detenido de golpe por la puerta lanfor del local, un paso antes de pisar la calle.
-Y...?
-Pues que quedé sentado en el piso tocándome la frente para buscar sangre.
-Hmm... ahora entiendo el cerquillo. Me dejas ver lo que te hiciste?
-Si insistes...
-Pobre! menudo golpe te has dado. Te duele mucho?
-Sólo cuando me toco.
-Y ya te pusiste algo?
-Un verdadero varón deja que la naturaleza haga su trabajo.
-Cuando sales con esas cosas me dan ganas de golpearte. Mejor me voy.
-No me digas que se te acabaron las preguntas?
-Es que ya empezaste a verme raro.
-Entonces... huye mientras puedas!
-Sólo una cosita más...
-Zape!