30.12.09

Manual de lingüística aplicada No. 3


La maravilla de la escritura, monólogo unidireccional infectado de opinión, residuos de las aguas del súper-yo listos para ser recalentados bajo la premisa de la inmediatez. A fin de cuentas, lo importante es lograr la captatio benevolentiae adecuada para mantenerse en el juego. La necesidad es madre adoptiva de la virtud y sea cual sea su propósito, es importante tener un discurso. Ahora un poco de teoría del arte de la retórica reinterpretado por mi merced a merced de quedar como un perfecto estúpido. Inventió: Solo la química antecede a la idea. Un manojo de nervios cargados de electricidad hacen y desacen todo lo conocido, el mundo como voluntad y representación. El miedo a la muerte es el pensamiento más antiguo de nuestra especie, tanto así que estamos hechos para sufrir su proximidad y sus consecuencias. Tenemos ojos para ver, pero también para llorar; piernas para caminar pero también para correr en caso de peligro; tenemos oídos para escuchar a Bach pero también para darnos aviso en caso de incendio, inundación. Del mismo modo, uñas, boca, dientes, sirven para rasgar y rascar, masticar y morder, triturar y tragar. Generar pensamiento puede ser sencillo si nos dejamos llevar por las leyes de la física. Proximidad creo que le llaman unos cuantos cámpicos. Hay que ser original y sobre todo, tener cuidado de no herir susceptibilidades. Dispositió: Si lo que tenemos no es bueno lo mejor será volver a inventar algo y si definitivamente se adolece de inspiración aconsejo recurrir a los clásicos. Elocució: Sea lo que sea que haya decidido decir, ahora debe preocuparse por lograr una buena entonación. Para aclarar la garganta es recomendable tomar agua caliente con raspadura; si no puede conseguir este ingrediente, pruebe con un poco de jengibre y limón. Memoria: Si saltamos este paso vamos a quedar expuestos a la improvisación y esta condición es de avanzados. Debemos memorizar nuestras líneas y estar listos para soltar nuestro carrete a cualquier hora del día y con el mínimo estímulo. No puede dejarse cambiar de tema o distraerse. Acto: Ahora solo resta buscar una víctima para probar nuestras nuevas habilidades. Si el mensaje tuvo un destinatario desde el principio, lleve sus pasos hacia ese lugar y demuestre sus nuevos trucos. Las buenas intenciones no cuentan.

Myrmoxenus, Oxyopomyrmex, Plagiolepis, Strongylognathus, Temnothorax, Chalepoxenus


Una hormiga olfateó algo dulce y trepó por la basta de un marinero, para cuando pudo bajar se encontraba en un camarote en el interior de un barco con rumbo a Valparaíso. Gracias a la oscuridad circundante solo le tomó un día encontrar la cocina. Una vez allí buscó un lugar lejos del cocinero y de la escoba de su ayudante y decidió esperar a la noche para hacer sus rondas. Pronto supo dónde encontrar azúcar y avena. Cerró unos cuantos omatidios, dejó otros pocos abiertos y soñó con grandes y vistosos ejemplares dándole la bienvenida a un nuevo mundo. La reina madre procreaba sus larvas a la luz del sol y los hidrocarburos se materializaban por el vapor húmedo que salía de la tierra. A la mañana siguiente, una hormiga nadaba en la sopa de un almirante.

28.12.09

Il mare è pieno di pesci


En las frias noches de luna llena las parejas se esconden en sus guaridas, mientras tanto, la gente que necesita de otra gente, concurre en grupo a bares y discotecas. Como cardúmenes entre burbujas de ballena. Lo importante es no perder la compostura y evitar los problemas. Cuando el carrusel de la lujuria se pone en marcha no hay vuelta atras. Lo mejor es buscar el animalito más cercano y dejarse llevar al mismo lugar, hasta que la marea suba y el mundo desaparezca.

24.12.09

Untitled


—Pero nos vamos de una— dijo.
—Ya te dije que solo quiero ver si está ahí— respondí fatigado.
Eran casi las dos de la tarde y el sol, como siempre, se pasó de la raya con nosotros. Un momento después de habernos plantado frente a una de las vitrinas un tipo salió del local. Se trataba de un sujeto al que no le simpatizo así que decidí dar una vuelta. Cuando estuvimos de regreso el moro ya había abandonado la costa. Entramos. Tomé la sección de filosofía y con el rabillo del ojo observé como mi acompañante se deslizaba a la sección de poesía. De pronto empezó a entablar conversación con una de las chicas que al parecer administraban el lugar y a las cuales trató como conocidas. Mi plan estaba funcionando a la perfección, que haya sido el, y no otro mi acompañante no fue, de hecho, circunstancial. Revisé un par de estanterías más. No había rastro de la obra completa de Ortega y Gasset. Los precios —para ser libros de segunda mano— estaban fuera de mi presupuesto, así que me desplacé hasta las ofertas. Entonces encontré algo que llamó mi atención. Era nada más y nada menos que el libro de las aventuras de Nils Holgersson ilustrado con unas fenomenales plumillas.
—¿Viste alguna vez las aventuras de Nils Holgersson?
—¿Quién?
—Olvídalo. ¿Te suena Selma Lagerlöf?
—Claro que sí, la primera mujer en ganar el Nobel de literatura.
—Yo veía los dibujos cuando era pequeño. Un pedazo perdido de mi infancia. Disculpa, aquí dice ofertas y sin embargo veo que este libro cuesta tres dólares ¿A cuánto lo vendían normalmente?
—Llévatelo en dos si quieres.
Terminé tranquilamente mi café y pagué el libro. Me lo entregó enfundado junto con un separador rojo lleno de renos y campanas.
—La navidad infectó las letras. —dije sórdidamente. —Deje no más la fundita. Me lo voy a ir leyendo. —continué más animado— Puedo hacerte una pregunta, tal vez encuentres en tu buen agrado ayudarme. El otro día vi entrar a este local a una mujer alta y delgada, blanca y de pelo castaño claro.
—Creo saber de quién se trata…
—He de confesarte que quedé tan maravillado que no me atreví a entrar detrás de ella e intentar algo. Para mi mala suerte, ese día venía jugando fútbol en cancha de tierra y comprenderás que un caballero no puede presentarse así a una dama.
—Pierdes tu tiempo, ella ya no viene por aquí.
—¿Y eso por qué?
—Me dijo que volvería en un año o dos. Compró todo lo que le interesó. Por cierto, pago en efectivo.
—¿Qué le interesaba?—.
—Libros viejos, concluimos que colecciona antigüedades. Realizó compras importantes.
—¿Recuerdas su nombre?
—¡Merryl¡ ¿Cómo era que se llamaba la señorita que se llevó las enciclopedias?
—Sandra, algo. Creo que guardé su tarjeta. Pero… ¿Por qué no busca otro librito y nos hace el gastito mientras le doy viendo?
—Encantado de la vida. Reservaré algo.
—Muy bien, señor desconocido. Déjeme hacerle una advertencia. Quisiera que tenga claro que me hará partícipe y responsable de lo que haga con ese número de teléfono. No quiero tener problemas, pareces un buen tipo y por eso te lo doy. Y si me permites ya que te acabo de hacer un favor, te recomiendo que gires tu periscopio y que te movilices a aguas más templadas.
—Muchas gracias y no te preocupes, si las cosas suceden como me imagino, mañana mismo destruiré este papel junto a locos ímpetus de conquista. Bien digo en decir que: El que no escoge, será escogido. ¿Puedo pedirle un favor antes de marcharme?
—Claro que sí. Son dos dólares por el libro de Magia y tres dólares más por el diccionario de sinónimos y...
—Antónimos.


***

—¿Que cómo me fue? Creo que en las discotecas se me viene con mayor facilidad la inspiración.
—¿En dónde toparon?
—Cerca de la U, le invité un café y un pai de chocolate.
—¿Existe el pai de chocolate?
—Creo que no, pero no importa. Digamos que fueron: un café y un helado de mora, o mus árabe con té oriental. ¿Te dije que no había luz cuando nos encontramos? Te lo digo en serio, en todo el sector. Acababa de hacerme la cresta y llevaba puesta la chompa verde militar.
—Esa chica tiene agallas
—Ya lo creo, llegó con veinte minutos de retraso.
—Y entonces…
—Ese día había publicado algo en el blog, un capítulo de El comedido. En la foto, aparecía travis con la modosita que le dio el quite en Taxi driver. Y así estábamos ella y yo, en una mesa tan pequeña como la que hube de editar para que empate en el formato de mi página. De niro y … no recuerdo su nombre, creo que era la de Luz de luna…
—O sea, como en la película.
—Exacto.
—¿Y entonces?
—Pues la última vez que la vi se dirigía para su casa en medio de otro apagón
—¿Y entonces?
—Y entonces ¡desapareció¡
—¡Cómo¡
—Desapareció, así como lo oyes. La señora que ahora ocupa su casa dice ser amiga de un familiar pero no sabe nada acerca de su paradero, ni siquiera un número para localizarla. Me contó que sólo llevó equipaje para un par de días pero que por la forma en la que su pariente le encomendó el inmueble podría suponer que el período de ausencia bien podría alargarse unos cuantos meses. En su trabajo sucedió algo parecido, un día no se presentó a trabajar y hasta la fecha. Un compañero cercano me contó que no era la primera vez que esto sucedía. En el tiempo que la conocía había presenciado dos de sus famosas desapariciones. La primera tuvo lugar hace mucho tiempo, según cuenta, ella abandonó a su futuro esposo en el altar para luego desaparecer por cinco largos años. Y esto no es todo, solo unos años después, poco tiempo después de cerrar un importante negocio, volvió a desaparecer.
—No creo lo que me dices.
—Pues me creas o no, creo que nos volveremos a ver.
—Deje de soñar señor.
—Y yo le rogaría que no actúe como agente opresor. Soñar es lo mejor que se puede hacer sin dinero. Aunque claro, siempre te deja en el mismo lugar en el que empezaste, a menos que seas sonámbulo. Ahora que lo pienso, me encuentro igual que antes de conocerla: en pleno desconocimiento de ella.
—¿Vas a esperar?
—No. Escribiré algo.

Que no cunda el pánico


A nadie le gusta el pánico. Hay que guardar compostura y mantener el orden. Ese hombre, tachado de loco, no se preocupó tan solo de su pellejo sino que salvó el planeta con la misteriosa cooperación del reino animal. Los voceros de la catastrofe no son bien tratados por la historia. Si los mayas tienen o no la razón carece de importancia. Si de salvar el pellejo se trata... no habrá que esperar mucho para darse cuenta cierta de la situación. Y no hablemos de la ola horrenda que en fragor revienta... luego se preguntan para qué fueron hechas las pirámides. Al parecer, la visión es un don de gente.

14.12.09

The day after tomorrow


Día uno/: Tengo puesto el piloto automático. Estoy tomando cerveza y comiendo macadamias: mis funciones estan limitadas y mis ideas están pobladas de reveses y peligrosos torbellinos. Quisiera hablar de mujeres: adoro sus formas; están por todas partes, delicadas como la nieve, ardientes como volcanes submarinos, siempre listas para el amor.

Día dos/: Amanecí del lado de la pared acompañado de una extraña dama de la cual no guardaba más que fugaces recuerdos. Como cabría de esperar, me dolía la cabeza y me sentía muy cansado. La mujer dormía dándome las espaldas asi que levanté un poco las mantas para poder verla mejor. Definitivamente, me gustó lo que vi. Inconsciente aún, la mujer se desperezó para quedar boca arriba y dejó plenamente expuestos los senos más grandes que había visto jamás. —Obviamente el día anterior no contaba ya que no me acordaba de nada—. Su rostro me recordó al de Edith Piafh, era fea pero atractiva. A pesar de no sentir el menor respaldo energético para sobrellevar la idea que se me pasó por la cabeza empecé a acariciar sus generosos atributos. La palma de mi mano no bastaba para contener tan generoso continente, luego, cansado y excitado a la vez, me apegué a ella al clásico estilo de la cucharita. Ella, aún dormida, me dio las espaldas para ofrecerme el culo. Jugueteamos un poco y aproveché para pedirle que me ponga al tanto de la situación, si mal no recordaba, nos conocimos cerca del futbolín, descansaba apoyada en una de las columnas que separan el bar de la pista de baile. Hablamos un poco y pocos minutos después, el local dió aviso de cierre. Le invité a venir conmigo y aceptó. Salimos del lugar a las tres y media de la mañana, caminamos por la seis hasta una licorería, compramos una botella de vino y subimos al departamento. —¿Nos protegimos? —le pregunté. —...las tres primeras veces sí. —respondió—. Me levanté de la cama como accionado por un extraño mecanismo de resorte. —¿Cuántas veces lo hicimos? —le dije. —Cuatro —contestó. —Bueno, —continué. Supongo que podremos hacer algo al respecto. ¿Qué te parece si te invito a comer algo y luego pasamos por una farmacia?. Aceptó gustosa y caminamos a un pequeño restaurante. Mientras esperábamos un par de encebollados, conversamos un poco sobre nuestras vidas. Luego fuimos a la farmacia, me aseguré de que tome la bendita pastilla y la acompañé a tomar un bus dos cuadras abajo. Le dije adiós con la mano y me respondió con un gesto similar acompañado de una sonrisa.

Deus ex machina/: Y entonces, el perro sintió envidia del hombre y aulló. Quien sabe que chuchas quiso decir, lo importante era que había tomado conciencia de sí mismo. Su vida de perro lo estresaba amargamente. Ya estaba un poco gordo y viejo. Quería romper la puerta y conocer una perra cualquiera. Odiaba no tener manos y no poder hacer las cosas de pie, verse más alto. Odiaba ser tan peludo y tener que comer del suelo. Pero ahí estaba él y era todo lo que importaba. Pintado de sombras. Privado de compañía.

9.12.09

Pünktlichkeit


Por esas cosas de la vida, llegué un poco tarde a un recital poético al que había sido invitado, después de recuperar el aliento, entré silenciosamente para buscar, casi a tientas, un lugar vacío para sentarme. Los versos de la primera participante disimularon mis pasos y durante unos segundos me dió la impresión de que estaba refiriéndose a mí, o por lo menos, a alguien muy parecido a mí. Con un marcado acento del austro amenazó con cortarme en pedazos y escupir sobre mi cadáver. En su segunda lectura, la poeta enfatizó sobre la muerte de lo pequeño y en la siguiente; el personaje poético se cortaba las venas con una gillette; un lenguaje conciso y directo, algo como: ¡te odio rata inmunda, cómo pudiste hacerme lo que me hiciste...! Si esta primera intervención me pareció un poco agresiva, la segunda me resultó un poco extraña. Fue el turno de un hombre joven con acento desconocido y exceso de ritmo. Sus lugares comunes: los tendones, el ojo, el párpado, la nube. El tercero de los poetas declamó con mucha soltura, su prosa liviana contrastó con la pesadez del ambiente y además de demostrar su ingenio poético, deleitó a los presentes con retazos de nueva poesía haciéndonos reir. El público se comportó bastante bien; no hubieron estudiantes ni manifestantes, pero claro, impidiendo que la jornada se desarrolle en el más perfecto silencio, no faltaron los celulares, ni los inoportunos espectadores de vejiga caprichosa; y ahora que lo pienso mejor, un niño se puso a hablar con su mamá y un señor calvo tosió dos veces; la próxima vez subo a la platea y disfruto de un espectáculo completo sin interrupciones... Hay algo que es seguro, —y aprovecho para disculparme con el Sr. Endara...— a quien no le haya sonado el celular en medio de una función es porque nunca se ha retrasado.

7.12.09

Consultoría de un adios


—Antes de nada quisiera hacerle unas preguntas, me gusta llevar un registro completo de mis pacientes, necesito corroborar algunos datos del formulario para poder llevar el expediente; simples formalidades..., espero no le moleste.
—No hay problema doctor, pregúnteme lo que quiera.
—¿Hace cuántos años trabaja como guardia de seguridad?
—Desde que me retiré..., soy, es decir..., era, sub oficial de la policía... más de quince años.
—¿Cuando fue la ultima vez que visitó a un psiquiatra?
—Hace tres años, cuando me echaron del centro comercial.
—Por qué lo despidieron
—Tuve problemas con una señora que quería meter a su perro.
—Y que pasó
—Pues que en medio del escándalo la señora soltó al perro y éste se lanzó contra mí.
— ¿Lo mordió?
—No, lo maté primero.
—Veo que tiene usted sangre fría.
—Yo diría que caliente doctor, las viejas encopetadas y los perros amanerados me ponen de muy mal humor ¿Ha visto usted cuánta gente se muere de hambre por ahí? Si hasta existe el mes de la mendicidad. Pero sabe que es lo peor de todo, que es a esa misma gente a la que tengo que proteger. La vida es injusta.
—Por qué cree que el mundo es injusto.
—Detrás de todos los tesoros se esconden oscuras historias.
—Entiendo su punto.
—Sabe por que está aquí.
—Claro que sí, le ruego obviar los detalles.
—Según algunos compañeros de trabajo, usted ha venido comportándose de manera extraña desde la muerte de su hermana. ¿Puede hablarme de ella?
—Mi hermana era una buena mujer, nos hacíamos compañía. Desde que murió nuestra madre nos teníamos el uno para el otro, no existía nadie más en el mundo. Ahora ella se ha ido y yo estoy solo.
—Usted es un hombre maduro pero conozco casos de personas que se han enamorado en etapas mayores de su vida.
—Nadie le presta atención a un viejo como yo.
—Lo que usted necesita son unas vacaciones. Quiero que se vaya lejos de aquí. ¿Tiene amigos fuera de la ciudad?
—No, no conozco a nadie.
—Entonces tome una ruta cualquiera y no quiero verlo en tres meses. Me aseguraré de que le depositen un adelanto.
—Y la casa, no puedo dejar la casa sola. Mi hermana… me mataría. He tenido muchas pesadillas, ideas extrañas rondan por mi cabeza.
—Su hermana ya no puede lastimarlo
—Mi hermana dice que las casas abandonadas son las guaridas favoritas de los fantasmas.
—Necesita distraerse un poco, salir de su casa.
—Hay muchos ladrones, ¿y si alguien se pasa a vivir ahí en mi ausencia?
—No pasará nada eso a menos que deje la llave debajo de la alfombra. La casa es de su propiedad, le aseguro que va ha seguir ahí cuando esté de regreso.
—Y las plantas..., ¡se marchitarán! ¡mi hermana se pondría furiosa si dejo secar sus capullos!
—Mire, le voy a recetar algo para que no se sienta mal, es un medicamento que debe ser administrado con mucho cuidado, una pastilla por la mañana y pare de contar. No tome más de una por día pues sería muy peligroso para su salud. ¿Entendido? No olvide pasar a visitarme cuando esté de regreso. Debe distraer la mente si quiere librarse de sus visiones y fantasmas.
—Le enviaré flores.
—Con una postal será suficiente. Además, si me hace caso y se va lejos las flores llegarían marchitas
—Me agradan los ramos secos, el olor tímido del tiempo y del polvo.
—Lo veré pronto
—Y yo a usted. Si tengo tiempo pasaré a despedirme.
—No se moleste
—No será una molestia, como le dije, desde que murió mi familia no encuentro nada que hacer.
—Está bien, pase si guste, ahora debo atender a otro paciente.
—Pero no hay nadie en la sala de espera.
—Es una consulta telefónica
—No escucho el teléfono.
—Interrumpí una llamada para atenderlo a usted, así que si me permite.
—Intentaré distraerme como usted dice..., ¡como si mis visiones no me dieran suficiente distracción! En fin, es hora de irnos...
—¡Pues que les vaya muy bien! No se vayan a olvidar de las pastillas...

Curso de diseño avanzado 4/10


Top de tops
Los limitados recursos del planeta obligan a tomar medidas de hecho. Aún cuando los seres humanos hayamos solucionado nuestras diferencias, seguiremos encontrándonos más y más aislados en el planeta. En resumen, la vida natural no está preparada para adaptarse a tan drásticos cambios climáticos. Ahora a lo nuestro. Si usted quisiera rediseñar el nuevo logotipo de la Coca-Cola, no tiene que pensar en los adolescentes que perdieron sus dientes de manera inocente, al descubrir que si la tomaban, podían ver por más tiempo la televisión —tiempo durante el cual, pudo haber visto un par de alucinantes propagandas de su marca preferida— Tampoco le va ha convenir pensar en ese ocho por ciento de los niños norteamericanos enfermos de obesidad y televisión, o en el hombre que pasó diez años en la cárcel por sacarle el ojo a un borracho, —en tragos— con una Coca bien helada. Coca cola es diversión y disfrute, sensualidad y satisfacción. Es más que una marca registrada, más que dos hojas de químicos e ingredientes. Coca-Cola es una gran familia, una fabrica de sueños y fantasías. Cien años en el mercado no es sólo cuestión de suerte, el nivel de competitividad se vuelve cada vez más exigente. Lo que evoluciona sobrevive, lo que se estanca se atrofia. El problema es muy simple, o nos tragamos el chiste de lo bello y gracioso o decimos ¡basta¡ y le enseñamos al dueño de esa corporación cuál es la verdadera cara de su producto.

Ejercicio 10/100
Elaborar la nueva imagen de Coca-Cola. Se trabajará a nivel de arte final.

Reglas

Todos los estudiantes tienen derecho a un máximo de dos asesorías previas a la entrega final. Los archivos deberán ser etiquetados con su pseudónimo y enviados al correo electrónico de la página: triplesentido@gmail.com

1.12.09

L'amour, la gran diversión


Llegué a mi casa y encendí la tele para probar suerte; saludé al perro, me puse cómodo y busqué el control remoto entre las hojas, libros, colillas y cajetillas de cigarrillo que inundaban la habitación. Después de remover todo, me puse a rumiar algo y abandoné la búsqueda. Sin el destino existe, había sido condenado a escuchar un concierto de bachata del popular grupo Aventura. Después de interpretar un par de temas, el cantante preguntó al público: /A ver chicos, levanten la mano los que lloran por las mujeres/ Una vez que la mayoría hubiera levantado sus manos en gesto de conformidad, dijo: /Bueno, pues todos esos que tienen la mano levantada, déjenme decirles que son unos pendejos... Pero hay otra cosa: si ustedes son unos pendejos yo soy el más pendejo de todos/. Luego dio una demostración sobre cómo no se debe llorar a una mujer y terminó con un odioso ejemplo sobre cómo debe hacerse. Me di por satisfecho y apagué el televisor. El amor es una bachata... y quien no sabe bailarla es porque nunca se ha enamorado.