24.12.09

Untitled


—Pero nos vamos de una— dijo.
—Ya te dije que solo quiero ver si está ahí— respondí fatigado.
Eran casi las dos de la tarde y el sol, como siempre, se pasó de la raya con nosotros. Un momento después de habernos plantado frente a una de las vitrinas un tipo salió del local. Se trataba de un sujeto al que no le simpatizo así que decidí dar una vuelta. Cuando estuvimos de regreso el moro ya había abandonado la costa. Entramos. Tomé la sección de filosofía y con el rabillo del ojo observé como mi acompañante se deslizaba a la sección de poesía. De pronto empezó a entablar conversación con una de las chicas que al parecer administraban el lugar y a las cuales trató como conocidas. Mi plan estaba funcionando a la perfección, que haya sido el, y no otro mi acompañante no fue, de hecho, circunstancial. Revisé un par de estanterías más. No había rastro de la obra completa de Ortega y Gasset. Los precios —para ser libros de segunda mano— estaban fuera de mi presupuesto, así que me desplacé hasta las ofertas. Entonces encontré algo que llamó mi atención. Era nada más y nada menos que el libro de las aventuras de Nils Holgersson ilustrado con unas fenomenales plumillas.
—¿Viste alguna vez las aventuras de Nils Holgersson?
—¿Quién?
—Olvídalo. ¿Te suena Selma Lagerlöf?
—Claro que sí, la primera mujer en ganar el Nobel de literatura.
—Yo veía los dibujos cuando era pequeño. Un pedazo perdido de mi infancia. Disculpa, aquí dice ofertas y sin embargo veo que este libro cuesta tres dólares ¿A cuánto lo vendían normalmente?
—Llévatelo en dos si quieres.
Terminé tranquilamente mi café y pagué el libro. Me lo entregó enfundado junto con un separador rojo lleno de renos y campanas.
—La navidad infectó las letras. —dije sórdidamente. —Deje no más la fundita. Me lo voy a ir leyendo. —continué más animado— Puedo hacerte una pregunta, tal vez encuentres en tu buen agrado ayudarme. El otro día vi entrar a este local a una mujer alta y delgada, blanca y de pelo castaño claro.
—Creo saber de quién se trata…
—He de confesarte que quedé tan maravillado que no me atreví a entrar detrás de ella e intentar algo. Para mi mala suerte, ese día venía jugando fútbol en cancha de tierra y comprenderás que un caballero no puede presentarse así a una dama.
—Pierdes tu tiempo, ella ya no viene por aquí.
—¿Y eso por qué?
—Me dijo que volvería en un año o dos. Compró todo lo que le interesó. Por cierto, pago en efectivo.
—¿Qué le interesaba?—.
—Libros viejos, concluimos que colecciona antigüedades. Realizó compras importantes.
—¿Recuerdas su nombre?
—¡Merryl¡ ¿Cómo era que se llamaba la señorita que se llevó las enciclopedias?
—Sandra, algo. Creo que guardé su tarjeta. Pero… ¿Por qué no busca otro librito y nos hace el gastito mientras le doy viendo?
—Encantado de la vida. Reservaré algo.
—Muy bien, señor desconocido. Déjeme hacerle una advertencia. Quisiera que tenga claro que me hará partícipe y responsable de lo que haga con ese número de teléfono. No quiero tener problemas, pareces un buen tipo y por eso te lo doy. Y si me permites ya que te acabo de hacer un favor, te recomiendo que gires tu periscopio y que te movilices a aguas más templadas.
—Muchas gracias y no te preocupes, si las cosas suceden como me imagino, mañana mismo destruiré este papel junto a locos ímpetus de conquista. Bien digo en decir que: El que no escoge, será escogido. ¿Puedo pedirle un favor antes de marcharme?
—Claro que sí. Son dos dólares por el libro de Magia y tres dólares más por el diccionario de sinónimos y...
—Antónimos.


***

—¿Que cómo me fue? Creo que en las discotecas se me viene con mayor facilidad la inspiración.
—¿En dónde toparon?
—Cerca de la U, le invité un café y un pai de chocolate.
—¿Existe el pai de chocolate?
—Creo que no, pero no importa. Digamos que fueron: un café y un helado de mora, o mus árabe con té oriental. ¿Te dije que no había luz cuando nos encontramos? Te lo digo en serio, en todo el sector. Acababa de hacerme la cresta y llevaba puesta la chompa verde militar.
—Esa chica tiene agallas
—Ya lo creo, llegó con veinte minutos de retraso.
—Y entonces…
—Ese día había publicado algo en el blog, un capítulo de El comedido. En la foto, aparecía travis con la modosita que le dio el quite en Taxi driver. Y así estábamos ella y yo, en una mesa tan pequeña como la que hube de editar para que empate en el formato de mi página. De niro y … no recuerdo su nombre, creo que era la de Luz de luna…
—O sea, como en la película.
—Exacto.
—¿Y entonces?
—Pues la última vez que la vi se dirigía para su casa en medio de otro apagón
—¿Y entonces?
—Y entonces ¡desapareció¡
—¡Cómo¡
—Desapareció, así como lo oyes. La señora que ahora ocupa su casa dice ser amiga de un familiar pero no sabe nada acerca de su paradero, ni siquiera un número para localizarla. Me contó que sólo llevó equipaje para un par de días pero que por la forma en la que su pariente le encomendó el inmueble podría suponer que el período de ausencia bien podría alargarse unos cuantos meses. En su trabajo sucedió algo parecido, un día no se presentó a trabajar y hasta la fecha. Un compañero cercano me contó que no era la primera vez que esto sucedía. En el tiempo que la conocía había presenciado dos de sus famosas desapariciones. La primera tuvo lugar hace mucho tiempo, según cuenta, ella abandonó a su futuro esposo en el altar para luego desaparecer por cinco largos años. Y esto no es todo, solo unos años después, poco tiempo después de cerrar un importante negocio, volvió a desaparecer.
—No creo lo que me dices.
—Pues me creas o no, creo que nos volveremos a ver.
—Deje de soñar señor.
—Y yo le rogaría que no actúe como agente opresor. Soñar es lo mejor que se puede hacer sin dinero. Aunque claro, siempre te deja en el mismo lugar en el que empezaste, a menos que seas sonámbulo. Ahora que lo pienso, me encuentro igual que antes de conocerla: en pleno desconocimiento de ella.
—¿Vas a esperar?
—No. Escribiré algo.

8 comentarios:

CARLA BADILLO CORONADO dijo...

Mi querido, regresé justo para navidad... y pasé por su ofi para darle el respectivo abrazo pero no había nadie ayer.. creo que tenían un programa en el prometeo. En todo caso, que lo sepa. ;) Feliz navidad desde aquí mismito. Abrazo :)

liliana dijo...

yo, hallé una pulga en mi pierna cerca de mi pie, saltó al piso y la maté, pasó luego que te fuiste, , , creo hay que fumigar, , , eso haces?,
el blog está azul.

Martín dijo...

c: me alegro de que hayas llegado a tierra firme sana y salva. lamento que no nos hayamos encontrado. Feliz navidad atrasada.

l:Azul como el mar azul.

CARLA BADILLO CORONADO dijo...

I like blue

lappel dijo...

5mentarios
1dolar menos por Nils Holgersson????
2dólares el libro de Magia !!!
3el diccionariohhhh????
4dónde?
cinco, , , es por su tocayo azul como el mar azul

Martín dijo...

ahora es invisiblue

Anónimo dijo...

"El que no escoge, será escogido"
¿INVISIBLE?
¡Perfecto!

lappel dijo...

invisiBLUE, , , MAS PERFECTO AUN!!!