30.4.09

Donjuan


Si tiene la capacidad de enamorarse de todas y cada una de las personas con quién se acuesta debería aprovecharlo. Al pobre donjuan se lo mira condescendientemente cuando viejo y cansado, se lamenta de yo no se qué. En aquellos tiempos la vida era muy dura y no deben haber sido pocos los pobres con peor suerte que la suya. Y es que por lo general, vemos al donjuan como un conquistador, y no como un genio en las matemáticas. Al parecer, el hombre debió haber estado tan ocupado intentanto descifrar la mente de la mujer que no le quedó tiempo para aprender un oficio. El amor entra por los ojos, —luego nos adentramos en un lugar común del que nadie sale bien librado— y un verdadero donjuan tiene que agradar en todo sentido. Para esto tiene que verse bien, y debió haber invertido mucho de su tiempo libre practicando deportes para mantenerse en forma. Entonces se vuelve a caer en el error. Como se lo ve bien, se lo mira con envidia, y por ésta razón nadie intuye su drama. Donjuan no se volvió infeliz, siempre lo fue. Aunque a mucha gente no le guste, muchos vivimos inconformes con lo que nos ha tocado vivir, y si para donjuan el mundo era incómodo, justifico que haya decidido perderse en los brazos de una mujer. En fin, todo sobre ésta tierra se desflora y donjuan no fue la excepción. Sabía hacia donde le llevarían sus actos y era perfectamente consciente de su proceso. Uno a uno se irían terminando sus vínculos amorosos y luego caería en una inevitable depresión. Y una vez que toca fondo, se pregunta... —¿Cómo pude caer tan bajo? ...Y me pregunto: —¿Será cierto? ...Y pienso. —Ah, claro. Si donjuán hubiese terminado su vida en el confort de la opulencia con el simple malestar de no haber encontrado el verdadero amor, el donjuanismo sería tan bien visto, que no habría suficientes mujeres para corresponder tan desenfrenado ímpetu. Pero claro, Donjuan no se llevó sus dudas a la tumba, pagó por sus errores en vida. Lo gracioso —si es que podemos reírnos de la desgracia del otro...- es que donjuán además de pagar con creces por sus pecados, fué utilizado como un ejemplo de lo que no se debe hacer. Una vez que el ciclo está cerrado, nace la moraleja. Y como dice la canción... "No se puede vivir del amor".

23.4.09

Pedro


Pedro era un niño frágil y depresivo. Sus maestros vivían angustiados porque nada de este mundo le llamaba la atención y sus padres, —un matrimonio joven con buena posición económica— habían intentado de todo para divertirlo. Pedro era un niño poco expresivo. No sonreía en navidad ni se asustaba en noche de brujas. Cada vez que lo perdían de vista lo encontraban con la mirada perdida, inmerso en un mundo abstracto que solo el comprendía.

Pedro no estaba poseído, tampoco loco. Si se le preguntaba el porqué de sus reflexiones, respondía como lo haría un adulto con mucho trabajo pendiente. Jugaba seriamente y no le gustaba ser interrumpido. Su grado de ensimismamiento era tal, que muchas veces había que sacudirlo o echarle agua fría para traerlo de vuelta al mundo. Tenía gustos e intereses bien definidos, pero nada lograba distraerlo más de media hora. Era como si no quisiese perder tiempo hasta no lograr su desconocido propósito.

En la secundaria cambio su comportamiento. Empezó a socializar con sus maestros y compañeros. Por esos tiempos se dedicaba a leer y a escuchar música. Pedro ya podía concentrarse en una sola cosa. Sus padres se alegraron mucho al ver los progresos de su hijo. Ella dejó de despertarse por las noches y su padre pudo por fin ver un partido fútbol con su único hijo. No era el hijo que se imaginó tener pero lo respetaba mucho. A Pedro nunca terminó de gustarle su padre, peor el fútbol.

Empezó a leer sin parar. Su inclinación literaria tendió rápidamente hacia lo filosófico y en solo dos años se volvió un especialista en filosofía alemana del último siglo. Su personalidad se ensombreció. Su rostro se ensombreció. Su pensamiento se ahogó en la incertidumbre. Los pocos amigos que había hecho se fueron alejando, todos excepto uno, que ensombreció a la par pero de manera distinta.

Se vieron poco pero mantuvieron mucha correspondencia. Muchas de esa cartas fueron respaldadas digitalmente y salieron a la luz —junto con otras proezas literarias—nueve años después de su muerte. Mantuvo muchas enemistades por correspondencia. Participaba de foros y discusiones en línea y disponía de un servidor exclusivo para esta tarea. Visitaba blogs y estuvo registrado en más de seiscientas páginas, la bandeja de entrada de su correo electrónico recibía de manera diaria más de trescientos mensajes.

Si su personalidad apagada y tranquila lo dejó pasar por la vida completamente desapercibido, el contenido de su correspondencia llegó a escandalizar al mundo entero.

El caso se convirtió en tema de dominio público a raíz de la publicación de una de las más polémicas de sus cartas. Era la misma, —que fue utilizada como defensa ante el tribunal— Pedro manifiesta su clara antipatía por la religión y sus ejecutantes y se expresa de ellos sin pelos en la lengua. Las autoridades eclesiásticas pusieron el grito en el cielo para que semejantes barbaridades sean retractadas de inmediato por el acusado o en su defecto, que la carta sea anulada como evidencia en su proceso penal aunque esto conlleve su condena.

Para la comunidad religiosa en general, Pedro era culpable y no merecía otro destino que la carcel. Tuvo que enfrentar más de ciento cincuenta procesos penales además de una excomulgación, y una 'pérdida deshonrosa de la nacionalidad'. El proceso legal se extendió por meses, en este tiempo, fueron publicadas muchas de sus cartas en diarios locales e internacionales. Una editorial compró los derechos de su obra y tres meses después publicó un libro con todas sus cartas y unos cuantos dibujitos. El libro fue un éxito y mostró un lado de Pedro que la gente no conocía. Al poco tiempo surgieron grupos propedristas y la comunidad atea de la ciudad se organizó como nunca antes lo habían hecho. La consigna era clara: Liberen a Pedro.

Los sectores conservadores no oficializados volvieron a inclinar la balanza en contra de Pedro. El día de la sentencia, la corte y sus alrededores estaban repletos gente y medios de comunicación. El país entero seguía el proceso. Pedro, con un discurso que dejó muchas dudas, se declaró culpable de todos los cargos.

Pedro salió de la carcel a la edad de sesenta años, durante el tiempo que duró su condena, escribió cinco libros y diez manifiestos. Intentaron matarlo muchas veces, católicos, musulmanes, cientólogos, todos sin exito. Sobrevivió a balazos y cuchillazos, a bombas y envenenamiento. Para sorpresa de todos, Pedro murió atropellado al frente de su casa mientras paseaba a su perro. El auto que llevó a cabo el siniestro se dió pronto a la fuga. El único testigo ocular, aseguró haber visto pegados en la luna posterior del vehículo, un sticker de la pantera rosa y un escudito de la Academia.

22.4.09

¡Basta de vaticinios!


¿A qué edad empezó a escribir?

Como a los tres o cuatro años, mi madre debe recordarlo mejor que yo.

…me refería a escribir con intenciones literarias

Guardo algunos escritos de mi adolescencia, me avergüenzan mucho.

¿Sacó alguna conclusión de esa experiencia?

Que la poesía no es lo mío.

¿Qué le hace pensar que la literatura sí lo es?


Escribir me estresa mucho y eso me gusta. Los juicios de valor acerca de mi obra son de estricta jurisdicción de los lectores.

¿Cómo ves la literatura en latinoamerica?

Guarda mucha semejanza con la realidad futbolística.

¿Cómo ves el fútbol en latinoamerica?

La verdad, prefiero ver fútbol inglés.

Parece ser un hombre de pocas palabras

La próxima vez traiga un buen vino y verá cómo le hago cambiar de opinión.

En su último artículo ¡Basta de vaticinios! acusa a la iglesia y al estado de tener al pueblo en un permanente estado de adormecimiento. ¿Qué pretende lograr con todo esto?

Quisiera que a todos los curas se les enseñe una forma más práctica de ayudar a la gente. Que las iglesias funcionen como hospitales u orfanatos.

Usted afirmó en otra entrevista, que es sumamente fácil llegar a la fama ¿Acaso quiere hacerse famoso diciendo tonterías?

Por favor, soy un hombre de recursos. ¿Quiere un cafecito?

¿Puede explicarnos mejor que es lo que se trae entre manos?

Bueno, en este momento solo tengo una olla para calentar el agua.

20.4.09

La playa


Un amigo estaba saliendo con una chica muy simpática que vivía cerca de nuestro barrio. Planeamos encontrarnos con ella y con una amiga suya en una discoteca del lugar en el que todos coincidimos para pasar las vacaciones. Llegamos y nos presentamos, para mi sorpresa, la amiga de la novia de mi amigo resultó estar un tanto pasada de kilos. La saqué a bailar por compromiso y con toda la intención de escapar al menor descuido para darme la oportunidad de encontrar algo más a mi estilo. Mi amigo, por su lado, estaba disfrutando de la mejor noche de su vida.

Después de algunos intentos truncados volví con la chica que resultó ser de lo más graciosa. Después de bailar hasta el cansancio, recogimos las cosas y salimos de la discoteca. El reloj daba las cuatro. Compramos algo para beber y nos instalamos en una especie de cabañita a unos pasos del mar. Contamos chistes, y hablamos de lo que suele hablarse a esa edad. De tanto insistir con la cerveza, ésta empezó a surtir efecto en forma de sueño y cansancio. Mi amigo y su novia se acurrucaron en una hamaca y se quedaron profundamente dormidos. Empezó a hacer frío y advertímos que la mañana estaba por llegar. La observé una vez más. Sus grandes ojos negros habían estado buscándome toda la noche y yo había estado esquivándolos como un auténtico cobarde. De repente, y sin saber por qué, le propuse sacarnos la ropa y meternos al mar. Hicimos una carrera y nos metimos hasta que el agua nos llegó a la cintura. Estaba muerta de frío, temblaba y sonreía. Con mucha delicadeza atraje su cuerpo contra el mío y la besé.

Al día siguiente me quedé escondido en el hotel. Sin lugar a dudas estaría buscándome. Mi amigo, a su vez, se pasó el día tratando de localizar a su chica pero al parecer ella no tampoco se dejó ver. Estuvo pensativo y cabizbajo durante todo el viaje de regreso, ya en la ciudad, antes despedirse, ensayó una sonrisa y me dijo, —eres un pobre hijo-de-puta.

15.4.09

Elije tu propia aventura.


Salíamos farreando de un bar en la zona, no recuerdo cuál. Estábamos cansados y no teníamos ganas de caminar así que decidimos jalar dedo. Apenas cogimos la amazonas, JD me hizo notar que un tipo me estaba calando desde un auto negro, apenas y vi la parte de atras del auto alejándose a velocidad de crucero. JD continuó con la joda y dijo, —debe tener harto billete—. Cuando terminó de reírse agachó la cabeza y apuró el paso. Nos dirigíamos a una mejor esquina, dispuestos a poner cara de pobre a algún desvelado de buen corazón. Yo era el más interesado en lograr nuestro cometido ya que vivía más lejos que ninguno, por allá por el parque ingles. Llevábamos esperando más de quince minutos cuando asomó otro auto negro.

Padezco del síndrome de la pantera rosa. Lo teoricé después de comprarme toda la serie en digital y de ver todos los capítulos. La graciosa pantera coexiste con personajes de la más diversa índole —personas, animales y hasta cosas— la aparente simplicidad de los caracteres se complementa con un dinámico desarrollo argumental. La pantera se mantiene en los márgenes de lo correcto, pero, a veces infringe la ley o el orden por la excentricidad de sus ideas. Su lógica puede llevarla tanto al éxito como al fracaso. Es educada y gentil y por ésta razón, muchos personajes abusan de su confianza. Al final suele terminar como al principio.

El sujeto del auto preguntó hacia donde nos dirigíamos. Noté cierta desilusión cuando JD le dijo que compartíamos el mismo destino. Los peor de todo es que mintió, mi casa, quedaba mucho más lejos que la suya. El sujeto aceptó llevarnos —aunque de cierta forma lo propuso—, cuando JD quiso subir al puesto del copiloto, el extraño pidió que sea yo el que se siente adelante. Me puse un poco nervioso pero al final accedí.

14.4.09

No dejes para mañana (Cap. 4)


Hiprocresía cita a Calma en los graderios del viejo anfiteatro.

CALMA: Hola.

HIPOCRESÍA: Calma, cada día mas hermosa.

CALMA: !Gracias¡ ...Me extraña mucho que me hayas citado. ¿Sucedió algo?

HIPOCRESÍA: La verdad es que si. Tengo un recado para tí, se trata de Miedo.

CALMA: Que curioso, lo he estado buscando todo el día.

HIPOCRESÍA: Se marchó.

CALMA: ¿...?

HIPOCRESÍA: Dijo que la situación había llegado a su límite y que no podía soportar más. Terribles pensamientos lo atormentaban día y noche. Estaba sufriendo mucho.

CALMA: Pero... No lo entiendo... ¿A dónde pudo ir?

HIPOCRESÍA: No lo sé, pensó que irías a buscarlo y no quiso decírmelo. Lejos, muy lejos. Creo que no lo volveremos a ver.

CALMA: ¿Por qué crees eso?

HIPOCRESÍA: Dijo que no era digno de tí y que mereces a alguien mejor.

CALMA: Espera, déjame pensar un minuto... ¿Te dijo algo acerca de mi padre?

HIPOCRESÍA: No, pero se veía muy angustiado, quise persuadirlo pero ni siquiera me escuchó.

CALMA: ¿Te dijo algo mas? ¿Sabes que dirección tomó?

HIPOCRESÍA: No tengo ni la menor idea, pero se llevó todas sus cosas consigo.

CALMA: ¿Cuando sucedió?

HIPOCRESÍA: Ayer por la noche.

CALMA: Muy bien, muchas gracias.

HIPOCRESÍA: De nada querida... ¿Estarás bien?

CALMA: Claro que sí, no te preocupes. Miedo suele tener ataques de pánico y seguro pronto estará de regreso.

HIPOCRESÍA: ¿No lo entiendes? no tiene intenciones de volver nunca jamás. Eres joven y tienes una vida por delante, el ha tomado su decisión y tu deberías pensar en tu futuro. No puedes sentarte a esperar.

CALMA: El volverá, y no me importa si lo hace dentro de mil años.

Prematuros y tardíos


Me encanta complicarme la vida. Un cromosoma defectuoso hizo de mí, una insaciable bestia en contínua búsqueda de problemas. Una figura paterna o unos buenos palos, pudieron haber servido de algo en su debido momento pero es claro que el mío no fué el caso. Los primeros años de mi vida estuvieron cargados de intensidad y aventura. Guardo en mi cabeza cientos de pasajes e historias repletas de sentido y moraleja. Llevo conmigo la experiencia de una muy bien vivida infancia y aunque siga siendo un niño, —en ciertos aspectos— he madurado un tanto.

Hay gente que nunca resolvió cierta estapa de su vida y dan la impresión de que quisieran permanecer sumidos en una eterna infancia. Son muchos y abundan en este lado del mundo. Viven con sus parientes hasta que son adoptados por sus cónyuges y hacen del matrimonio un jardín de niños con niños. Este tipo de personas viven ignorantes de las delicias del mundo y cargan a sus espaldas un plácido sistema de valores y creencias transmitidas y repetidas hasta la saciedad, forman parte de una realidad establecida y nunca se dan el tiempo de reflexionar.

Los adolescentes tardíos son una sutil variación de los hombres-niño. Éstos se esforzaron tanto por ser alguien que se perdieron de ser por sí mismos. Pasan la vida entera tratando de tener nuevas experiencias y se arriesgan siempre y cuando les estén guardando las espaldas. Sienten que han perdido algo y lo buscan incansablemente. Los tardíos pueden parecer ridículos pero son melancólicamente sinverguenzas. Son capaces de cambiar el credo por la letra de una canción. Tratan de ser joviales pero siempre están dentro de la predictibilidad. Divierten y cansan a intervalos.

Los adultos-jóvenes sostienen el mundo, habitan las oficinas y los supermercados, tienen sus billeteras llenas de tarjetas de presentación y tarjetas de crédito o débito. Se relacionan estríctamente dentro de sus circulos sociales con contadas excepciones. Algunos viven de la venta o del alquiler de sus bienes, y otros, en cambio, de su trabajo. Todos mantienen cierto estilo de vida, son selectivos y a la vez estratificados, tipificados. Su vida es una línea contínua sin acelerones ni sobresaltos. Son en suma, el condumio del sistema. Son personas que suelen decir la verdad y pagar sus préstamos, gente que espera el domingo por la mañana para jugar fútbol o para ir a misa.

Pocos, muy pocos llegan a ser viejos. Los verdaderos ancianos sobrepasan la experiencia vital. Su mirada pertenece a otro mundo. Han agotado el abanico de la experiencia humana y secado el pozo del que se alimenta el espíritu. Conocen todas las historias y están de pie frente al umbral con la verdad entre la lengua y el paladar. Han tocado a la puerta y esperan ser recibidos. Son los invitados a formar parte del próximo nivel de experiencia humana, son los graduados del proyecto mundo. El cuadro de honor de la humanidad.

Trato de enfocar la fuerza de mi espíritu en tareas productivas, antes me conformaba simplemente con mantenerme ocupado. Tengo mucho por hacer pero pocas ganas de hacer lo que tengo que hacer, sinceramente, prefiero hacer cualquier otra cosa. Renuncio a ser conductor de fanatismos y falsas creencias —aunque me equivoque— prefiero ser el fundador y único seguidor de mis propias creencias. Y todo esto no es una simple coincidencia, no es cuestión de suerte que esté aquí y no allá, que me gusten las aceitunas y no las pasas. Todo tiene un porqué que desconozco y del cual desconfío. Me gusta desmentir lo dicho, refrescar la memoria con nuevos puntos de vista. Siento que debo transgredir la regla, saltar la cerca, lanzar la piedra contra el cristal y correr rápidamente hacia ninguna parte.