22.6.11

La colmena


El lugar estaba oscuro y sospechosamente silencioso. Éramos tres y no hablábamos. De la nada aparece una mujer en manifiesto estado de pánico alegando haber sido perseguida por unos extraños. Quise sacar el teléfono del bolsillo para llamar a la policía pero se me resbaló de las manos. El artefacto iluminó todo a su paso y quedó encendido, panza arriba, dos niveles por debajo del que nos encontrábamos. Mis acompañantes me sugirieron volver así que devolví mis pasos al centro cultural. Atravesé el desolado parqueadero y luego de bordear un gigantesco auditorio encontré el acceso al complejo. Como pocas veces sucede en los sueños nada me resultó familiar. En uno de los tantos corredores encontré una sala de exposiciones en donde un grupo de técnicos colgaban un marco vacío. Estaban tan concentrados en su trabajo que no se percataron de mi presencia y decidí no molestarlos. Proseguí la exploración por pasillos interminables y patios interiores que conducían a nuevos corredores pero no logré encontrar a nadie. La búsqueda se prolongó hasta que finalmente, cansado y desconcertado, decidí regresar. Era claro que nunca supe en dónde me encontraba pero de un momento a otro me sentí más desorientado que una abeja en una rueda de prensa. Luego escuché esa voz. Venía de otro mundo y gritaba mi nombre.

17.6.11

Infinite roll


Esperar es lo opuesto a distraerse y enloquece. La ansiedad es la enfermedad y sólo puede ser curada por el objeto anhelado. Por un lado el sentimiento de rechazo y la impotencia, por el otro, el desagradecimiento, la comodidad y el desencanto. Quien se ha sentido perseguido, así como el que persigue, sabe que la mente hace de las suyas. Hacer dioses en donde no los hay te hace humano. El mundo es tan imperfecto y la imaginación tan atrevida que darle un poco de color, una mano de gato a las cosas, es un legítimo derecho de esta gran familia. Si deseamos algo por mucho tiempo perderemos su forma; la imagen se alejará del objeto y se realizará en algo distinto; un modelo bobo de la realidad edificado para su simple contemplación. Lo extraño es que hay a quien le gusta así. El mundo fantástico supera con creces la humilde puesta en escena de la cotidianidad pero trae problemas. Viviendo el idilio se intuye el delirio, cobardemente las más de las veces.

8.6.11

Adierazpena


Hay tanto por descubrir en tí que me sonrojo con sólo pensarlo. La vida es una canción cuando se tienen las ganas y ganas es exactamente lo que te tengo. Ten la seguridad de que nos entenderemos mejor una vez que te haya bajado de la nube en la que te deslizas. Tal vez todo esto te suene repetitivo pero es lo que hay. El mundo no está hecho para contemplarlo; señuelos y carnadas hacen más cortos los días. En este contexto me defino como indeciso, la mala leche en los números, la cara martillada que se alimenta de aplausos en auditorios mal concurridos. Gano la mitad y gasto el doble de lo que imaginas y soy tan ansioso que no puedo ir a dormir hasta terminar con las existencias; en sueños; todo sucede tan parecido que me espanto; aunque te resulte difícil de creer, mis aventuras duran desde que pongo la cabeza en la almohada hasta que abro los ojos, ocho, siete, o nueve horas después; pero me gusta así, aunque me despierte cansado, tanto por la intensidad de revoluciones de mi subconsciente como por la extendida rutina de mal vivir que me propicio, hasta hoy no he perdido el sentido del humor y no me amargo a pesar de ser un eterno insatisfecho. Tal vez en todos estos detalles resida mi originalidad, o tal vez todo es culpa de la miopía extática de estos tiempos. Soy lo que que quiero ser aunque no me encuentre exactamente en dónde me gustaría estar; soy una esponja y lo que ves no es más que un espejismo, un reflejo deslucido, una pieza más de un desgastado conjunto en un esfuerzo tan inútil como sobrehumano por transgredir la regla. Hay cosas con las que no se puede luchar y en ellas he encontrado mi antagonismo. Equivocado o no, prefiero tener la certeza de lo aprendido y no suelo dejarme llevar por la corriente. Cuando quieras deshacerte de mi picadura simplemente deja de rascarte, pero si ya es demasiado tarde y los efectos de la ansiedad dejaron sus secuelas en tu piel, trata de no sacarte la costra; si ya lo hiciste, no te expongas al sol porque te quedará marca; y si se infecta; no me llames, porque esta enfermedad no te servirá de remedio, además, nunca respondo el teléfono cuando intuyo problemas.