31.12.11

Spiegel


Espero que la humedad te convierta en orquídea cuando la mañana te despierte resentida. Tarde o temprano te abrazará el frío y querrás calentarte de recuerdos. No sin razón nos juntamos al pie del barranco, y sin embargo, pienso en el tiempo perdido. Un día no muy lejano haré un espejo de tus pedazos.

28.12.11

Ardid


Si quiero dedicarme a escribir debo mantenerle el gusto, existen muchas cosas mejores que hacer y siento que últimamente me he obligado un tanto. Ahora que medio tengo ganas alcanzo a entender porqué no debería torturarme, pero claro, quien lo anuncia no es más que un peón de la palabra, un alfil en la vida pero a fin de cuentas, principiante. Resulta que a este inconforme no le gusta la vista desde el hormiguero, resulta que está cansado de no poder intervenir en ciertos asuntos y desea fervientemente ver la obra desde el palco, criticar actuaciones y felicitar por una que otra situación absurda, saber el porqué de la falta de público, dar ideas para la nueva temporada. A sabiendas de cómo se hace fortuna /casi siempre a costa del trabajo de otro, del tiempo de otro, de los recursos del otro/ lo menos que se puede pedir es que se tenga respeto por los que hacen el trabajo. La intensidad del que formula atropella a la víctima con buena actitud. Me cabrea que un aniñadito, lameculos, faldero de mierda, ose en apurarme sobre el paso cebra. También están los que aceleran y que cuando ven que prefieres regresarte, antes que correr, frenan y te dan el paso en gesto displicente. Estos hincha pelotas, ignaros de una clase digna funcionan así; hijitos vagos, acomodados, metidos hasta el cogote en el teatro del ritmo, abonados de la sangría, miopes del talento; que creen que el que va a pie es menos, y claro ¿Cómo es que el tiempo de un peón, fachoso malacara, o de una humilde madre de tres puede valer menos que una sesión de gimnasia o pedicura. Vaya que se han afeminado estos tiempos. /No pongo signos de exclamación porque mi teclado no lo permite/ El hombre de éxito se encabrona y hace correr a los peatones en el paso cebra. Habrase visto con estos delicaditos emocionales. Lo feo anda tierno, lo indómito viola la propiedad intelectual y lo exótico flota en el mar de la saturación. ¿Quién hablará más de cinco minutos? ¿Quién tendrá palabras? Sí, será más fácil poner el video. Las cosas hablan solas ‘ultimadamente’. Todo se vende a sí mismo, no hablemos de lo que no existe. Los pobres viven su fiesta, pero claro, siempre al margen de lo verdaderamente divertido. Un papi de las familias de las bananeras o, qué se yo, esos que nunca han hecho nada bien saben cómo divertirse, oh sí, personajes fondeados de monumentos, gente que aprende con la experiencia cómo se trata al que está abajo, gente que odia pero que vive de las diferencias. Lo divertido, para esos, se resume en lo que no cuesta el mayor esfuerzo. Me dirán que fulanito se sacó la madre, pero claro, el chico nunca hizo nada en la vida y habría que valorar el esfuerzo. Descarados abundan, hoy vi un par de ellos si pasamos por alto mi espejo. Crucé la Inglaterra y sucedió lo que ya no es extraño. El hombre equis, en un auto equis, me cedió tardíamente el paso con ese movimiento palmar que tanto aborrezco. Como bien he aprendido a sobrevivir, es decir, a no meterme en problemas por estupideces, procedí como acostumbro en ese tipo de situaciones y decidí seguir mi camino, escogiendo olvidar, al menos hasta que las musas de la escritura compensen la ofensa con una que otra palabrita, una después de la otra.