28.9.10

pulsión.com



No se hable mal de lo que pierde. La fugacidad del instante que insistimos ver como eterno. La prótesis de la dependencia y el necesario disfraz para intentar asumirlo. Sueños recurrentes y secuencias de cuentos infantiles. El hambre del día a día, noche a noche, a la sombra del canto de las sirenas. El vacío de lo que alguna vez estuvo lleno. La violencia ahogada en las aguas de lo cotidiano. Cuanto impostor y cuanto loco a sus uñas. Al margen de cualquier objeción, nada nos hace ser otros. Nuestra inmutabilidad sobrevivirá al más brutal embiste de las circunstancias. Quien no respeta lo que tiene, sabrá defenderlo cuando lo pierda.

10.9.10

Succión


La noticia me taladró el nervio como un dolor de muelas. Vistas desde el borde, las cosas empezaron a desaparecer y a reproducirse; fue entonces cuando la gravedad y la inercia me arrastraron a una espeluznante cadena de acontecimientos. Los efectos de la locura mostraron su lado profundo y fui perdonado de presenciar el desastre; una parte de mí quedó esposada al sueño y el resto se relajó pensando que todo pudo haberse evitado; y es que se disfrutó de todo sin medir las distancias: la singularidad al servicio de lo irremediable; pedazos de hombre vistos desde el ojo imperfecto de los otros. De lo que se pueda decir, /cosas que al fin y al cabo no remediarán nada/ hay una idea de la que aún no logro desprenderme: caímos como moscas y sin embargo, no existe despojo que se atreva a afirmarlo.