28.11.08

Las consecuencias del bostezo


Ella vivía con sueño, se la pasó bostezando todas las tardes que pasé a tu lado. A veces sueña despierta, abre los ojos y me desaparece de su lado. En mi lugar está el otro, habla como yo pero dice lo que no me atrevo a decir. Cuando esto sucede prefiero no despertarla, es libre de hacer con sus sueños lo que le dé la gana, además es su vida. Ahora ellos se han marchado: él a su casa y ella a mi cama. Tomo una regla y mido las consecuencias, luego cierro los ojos y me duermo. Mañana será otro día.

27.11.08

El comedido (primera parte)


Tiré la cámara sobre la cama, cogí las llaves y la chaqueta; al atravesar el marco de la puerta, me dio un mal presentimiento. Regresé a buscar mi linterna y salí rápidamente. Al abrirse la puerta del ascensor, apareció la señora del quinto piso con su perro Wisky. Notó mi nerviosismo y me preguntó si me pasaba algo. Le conté del horrible accidente que había presenciado desde mi ventana y le confesé que bajaba a ver en qué podía ayudar. Con un alto grado de practicidad y liderazgo, y en el tiempo en que un ascensor desciende ocho pisos, me capacitó sobre todo lo que tenía que hacer al momento de llegar al accidente. En primer lugar, debía sacar a la víctima del auto, luego debía acostarla boca arriba y tomar su pulso, debía asegurarme que respirara, y en el caso de que no lo estuviera haciendo, hasta me dio tips de resucitación -al menos de lo que me acuerdo-. Luego me dio una botella grande de agua que sacó de su gran bolso y me dijo que ella se encargaría de llamar a una ambulancia y a los bomberos. ¡Qué bien! —pensé— ¡A los bomberos!

26.11.08

La insustancialidad de la vocación


Las cosas ya no son como antes, por estos días nos dedicamos a contestar el teléfono y muy de vez en cuando hacemos recorridos para estudiantes y curiosos como usted ¿Sabe? Si pudiera retroceder el tiempo no estaría aquí hablándole. En fin, veo que no me está entendiendo. Se lo pondré de otra forma... Aquí no necesitamos héroes, así que mejor váyase de una vez. ¿Por qué no dice nada? ¿Le comió la lengua el gato? ahora que lo pienso, no ha dicho una sola palabra desde que llegó, un momento, yo he pretendido que usted..., pero no importa, dígame qué necesita y lo arreglaremos ¿y esta carpeta...? ¿es suya...? ¿Cómo? ¿quiere que la vea? Muy bien... mmmm, mmm, mmmmmm, entiendo. Pide mucho, pero llamaré a mi primo Fidel para ver si se le ocurre algo... Una pregunta... ¿sobre qué mismo escribe?

25.11.08

El peor invento del hombre


Ciencia y técnica saturan la vista. Tanto hacemos lo que nos entretiene que sabemos cuándo y de qué nos vamos a morir. Sabemos la medida de las cosas: cuántas calorías para tirarse un pedo, bytes en hojas de vida, sábila para el cabello, grasas saturadas, dejarse dar del sol, sustos, etc. Un cigarrillo te quita cinco minutos de vida; una manzana, tres veces por semana y vitamina C para la gripe, aspirina contra la migraña, jarabe para la tos. A veces prefiero dormir, o morir, pero de algo estoy seguro, y no es que me haya olvidado de las armas químicas o de la publicidad. ¿Quién puede discutir que el despertador es el peor invento del hombre?

24.11.08

El gran escape


Las personas cambian ¡claro que sí! Seres y cosas experimentamos una permanente, lenta e implacable oxidación. Oxidado como estoy —en este punto de la vida— todavía puedo darme el lujo de echarme unos partiditos de fútbol de vez en cuando o correr detrás de un autobús al que se subió una poco-oxidada chica de minifalda. Sin embargo, haciendo memoria, han tenido que pasar algunas décadas para que empiece a sentir el paso de los años. Vivo en una sistemática búsqueda de sombra, siempre tratando de escapar del sol. Cerremos las cortinas y dejemos caer nuestros párpados. El sol sigue sobre nuestras cabezas.

14.11.08

Éxodo de recuerdos


Mi vida se había convertido en un simple transcurrir de tiempo. Permanecía echado en cama, ensoñando un pasado irreal desdibujado por el cloro de la memoria o en un futuro cercano lleno de inacción. En esta especie de trance, esperaba el éxodo de todos los recuerdos. La persistencia de la no-acción, la drasticidad de lo inacabado, hacían de mí un ente ermitaño y absurdo. Producto de la introspección, de compartir mi ser solo conmigo, establecí una suerte de diálogo, entre el yo creador y el yo silente. Al poco tiempo había decidido no ver, no decir, no ser.

13.11.08

En desacuerdo (como para probar la wea)


Escuchar hasta el aburrimiento. Inconexiones, sinsentidos, mecenazgos. En terminos generales, abulia incondicional al fútbol y a la religión, al poeta y al símbolo. «Parecemos nubes» como dice la canción. El viento, el río, o la corriente, nos arrastra hacia nuestros cubos, lanza a la hoguera nuestras vacas sagradas y no sabemos en qué creer. Sin prisa vuelvo hasta donde empecé. Unos hablan del calentamiento global, otros del fenómeno OVNI ...que la CIA, que los Iluminatis... ¿Hasta cuándo, madre tierra?