27.11.08

El comedido (primera parte)


Tiré la cámara sobre la cama, cogí las llaves y la chaqueta; al atravesar el marco de la puerta, me dio un mal presentimiento. Regresé a buscar mi linterna y salí rápidamente. Al abrirse la puerta del ascensor, apareció la señora del quinto piso con su perro Wisky. Notó mi nerviosismo y me preguntó si me pasaba algo. Le conté del horrible accidente que había presenciado desde mi ventana y le confesé que bajaba a ver en qué podía ayudar. Con un alto grado de practicidad y liderazgo, y en el tiempo en que un ascensor desciende ocho pisos, me capacitó sobre todo lo que tenía que hacer al momento de llegar al accidente. En primer lugar, debía sacar a la víctima del auto, luego debía acostarla boca arriba y tomar su pulso, debía asegurarme que respirara, y en el caso de que no lo estuviera haciendo, hasta me dio tips de resucitación -al menos de lo que me acuerdo-. Luego me dio una botella grande de agua que sacó de su gran bolso y me dijo que ella se encargaría de llamar a una ambulancia y a los bomberos. ¡Qué bien! —pensé— ¡A los bomberos!

3 comentarios:

LilianaGutiérrez dijo...

La atracción central es bastante fuerte como para equilibrar las atracciones periféricas, a pesar de ello, ocurre la ruptura del formato, me gusta, , , entonces consigues que la fuerza contraria llegue con igual vigor, y luego esa nada, , , me gusta!, , , sabes, no espero una segunda parte, me gusta así esta historia, de tan incompleta sentir al instante (al mío y al tuyo) lleno.

Martín dijo...

La segunda parte es el principio de la historia. La tercera parte es el final de la historia. Tanto la segunda como la tercera parte ya fueron escritas... solo se conservan restos.

Anónimo dijo...

"respiraba y en el caso de que no lo estuviera haciendo,"

Revisa ésta línea. A propósito de que ayer llegó el comedido parte dos, ¿llegará los restos de la tres?
Liliana