24.11.09

Monstruos


—¡Hay monstruos en la cocina!
—¡Monstruos en la cocina!... ¿tienes mata monstruos?
—Creo que me queda un poco...
—Entonces... ¿Por qué no lo usas?
—No creo que baste... ¿me acompañas?
—(nervioso) ¿Es necesario?
—¡No pongas esa cara! ¡Necesito que los veas!
—¿Tan grave está la cosa?
—¡No me digas que le tienes miedo a una inofensiva familia de monstruos!
—(preocupado) Si te caen tan bien por qué quieres matarlos.
—Yo no he dicho eso, la verdad es que ya me he encariñado con un par de ellos. Son seres muy listos...
—¡Para conseguir lo que les interesa!
—Los perros hacen lo que sea por comida...
—¿Estás comparando un perro con un monstruo?
—Un monstruo bien alimentado es un monstruo feliz
—¿Has visto monstruos felices?
—Hace días que no. El hambre les pone de mal humor pero siempre reaccionan bien con las visitas. ¡Se pondrán muy contentos cuando te vean!
—Tal vez otro día…
—Les he hablado muy bien de ti.
—¿Qué les has dicho?
—No mayor cosa, lo suficiente como para despertar su interés.
—¿Debo preocuparme?
—No si te tomas esto...
—¡Debes estar bromeando...¡ !No te saldrás con la tuya¡ Eres despreciable...
—Todos dicen lo mismo... ¡Ahora Chuck!
—¡Ahaaaarrrgggg!

23.11.09

¿Bondades o atributos?


Mi estructura ósea tiene sus peculiaridades: mis brazos no se extienden por completo y no me puedo tocar la punta de los pies sin doblar las rodillas. La posición flor de loto me resulta incómoda y tengo un poco de joroba por el computador. Decidí no tener espejo para olvidar lo feo que soy. Como la gran mayoría de los seres conscientes, vivo esclavizado y atormentado —hay tantas cosas de las que no me quiero hacer responsable y otras tantas a las que simplemente les doy la espalda— Si pudiera culpar a alguien escogería a mi madre. ¿A quién culparía usted? Quien no tropieza no aprende a levantarse y acostumbro a celebrar, o a llorar, según demande la ocasión. He herido lo suficiente y perdonado otro tanto. Olvidar, definitivamente, es otro cantar. La gente normal suele ser un tanto cobarde —cuando algo anda mal, la cosa no suele oler bien—. Busco la felicidad como cualquier cristiano. Todo depende del momento y del proceso de prueba y error que tanto predico. Saber la verdad sería emocionante, seguir su ejemplo, razonable, pero ¿cómo se puede pretender que existe una verdad para todos? Usted dice que buscamos bondades, —yo hablaría de atributos— de cualquier modo, solo lo malo se pega. Puedo entender que no valore la originalidad pero..., ¿qué pasa con la sabiduría? Si somos esclavos de lo que aborrecemos... ¿somos captores de lo que amamos? No he visto prosperidad económica alguna —a lo mucho fatuas temporadas de confort— y mi moral nunca se relaja —bueno, casi nunca—. No me gusta exigir, y ahora que lo pienso, nadie me ha exigido nada últimamente. Si usted cree que la gente sabe quejarse pregúntele a su dentista —le sorprenderá saber su opinión—. La verdad duele, pero la mentira y el silencio son irreversibles. Hay que tener mucho cuidado de salirse con la propia —¡hay tantos mal acostumbrados que la vida apenas se sostiene!—. Dice haber visto gente con la boca repleta de consejos; yo creo que no hay peor consejo que el que no se pide, ni mejor consejo que el que nunca se da.

Basta de miedos auto infundidos


—¿Qué importancia le das al dinero?
—Soy del tipo derrochador. A veces me sobra, pero generalmente me falta.

—¿Se puede vivir así?
—Soy prueba viva de que se puede.

—¿No te preocupas por tener un auto, una casa, una familia?
—Por el momento me preocupo por mejorar en lo que hago.

—¿Te consideras ambicioso?

—Me considero más atrevido que ambicioso.

—¿Cuál es tu mayor fortaleza?
—Aprendo con facilidad y me adapto rápido.

—¿Cuál es tu principal debilidad?
—Me tomo las cosas demasiado en serio y bromeo con frecuencia.

—¿Te consideras egoísta?
—Soy generoso con lo que tengo y con lo que sé, pero un tanto egoísta de mi tiempo y espacio.

—¿Quién eres en realidad?
—No lo sé en realidad.

—Me contaron que robaron tu bicicleta ¿Quieres decir algo al respecto?

—Imagino que algún pobre hombre pasó por ahí y no pudo desaprovechar la oportunidad. Tal vez lo hizo por necesidad y devolvió a su casa un pan que por causa de la bebida, había desatendido en su mesa; Tal vez solo sea otra de sus fechorías y se encuentre relamiendo de astucia en algún barrio de clase media. Sea cual fuese el caso, si esa es su única forma de sacar ventaja en la vida, debe tratarse de un ser carente de toda virtud. Al infierno con él.

19.11.09

They that dance must pay the fiddler


El lugar está casi vacío y hay un hombre cantando Jesús de chocolate en el escenario (No voy a la iglesia el domingo y solo caigo de rodillas en la tienda de dulces de la señora Zerelda). Lleva puesto un sombrero de ala ancha que ensombrece su rostro. El humo del cigarrillo acompaña la cadencia hipnotizante del blues. En la pared del fondo hay un afiche de Shizuka descendiendo en paracaídas con la falda a la altura de las orejas. Recuerdo e incertidumbre. Tomar café por la mañana y leer un poco; tararear la misma canción una y otra vez. Hablar con el gato que contesta o escuchar al perro con manchas cantar a la luna (luna sangrienta que se levanta con plagas e inundaciones). Pensar o meditar. Lo bello y lo grotesco adquieren nuevos contextos (Asesinos, ladrones, y abogados). El tiempo es infinito en la hoja (...y el whisky en la sombra). El espacio es una engañosa construcción de significados (No esté ávido, no esté necesitado). La intervención termina y el ambiente queda empañado con el dulce sonido de una cajita musical. El cielo ha oscurecido y los perros ladran. Es hora de olvidar el ansia y buscar el sueño, ya sea en la cama de un hospital o en el vientre de una ballena.

12.11.09

Canard à l'orange


Hace un par de días sentí el miedo a la muerte. Una gran incógnita se posó sobre mi cabeza como una mariposa. En forma de recuerdos, doté momentaneamente de vida a un par de seres que ya no se encuentran con nosotros; luego, escuché de mi interlocutor la historia de otros dos más. Hablamos de asfixia, enfriamiento, incineración y otras curiosas -y dolorosas- formas de morir. La muerte es de lo más escalofriante, toda sociedad maneja sus códigos; nadie quiere pensar en el estado del cuerpo del Che Guevara o de Kurt Cobain; para esos están sus rostros iconizados en gorras y camisetas. Pero pensemos en los que siguieron vivos; los famosos con opinión son repudiados por cualquier sistema. Que hayan matado a Lennon no es ninguna locura. A nadie le gusta que un deportista se ponga a hablar de política, o que a un militar se le ocurra querer cambiar la sazón de un canard à l'orange. Los famosos que frecuentan la opinión pública están inevitablemente condenados a la indiferencia. ¿Quién no ha deseado alguna vez la muerte de sus seres queridos?

10.11.09

Viento


Los paises cultos son muy sensibles a la injusticia y desigualdad. Es de lo más extraño ver a una persona inteligente, conforme y feliz. El desarrollo de muchas naciones ha tenido como costo el subdesarrollo de regiones enteras. La conciencia de la gente sensible sabe que de un momento a otro, van a tener que pagar los platos rotos. Pensemos en un estado ideal, igualitario y en desarrollo continuo; pensemos en un lugar-estado en el que no exista la envidia, la disconformidad, la escasez. En el seno de esta utópica sociedad, se debería tener bien claro que no existen dos personas perfectamente iguales ni diametralmente opuestas; por lo tanto: lo exclusivo, lo particular y lo exótico desempeñarían un papel tan vacío como innecesario. El modelo económico actual es ciego y superficial; la libre competencia: la causa principal del despilfarro y abuso inconsciente de los recursos naturales, y claro; los afectados siempre serán los mismos. Por eso la tierra se calienta, por eso los humanos tiemblan.

Contingencia


Al igual que el muchacho al que se le acerca el policía; nadie me dice qué es lo que tengo que hacer. Me gusta el caos y ejercito el error. Solo en estados de desorden germinan de manera libre las ideas. Buscar unas llaves perdidas -por ejemplo- estimula la inteligencia espacial y la fantasía -y si resultan ser dos los objetos de búsqueda, la exigencia se duplica-. Cuando el caos y el error se juntan, las cenizas del desorden fecundan al alquimista de la causalidad, al hacedor de lo imposible; al organizador de la contingencia. En estados de desorden no se trata de ir a la cocina y tomar un poco de agua, se trata de encontrar el puto vaso y esperar a que el jabón no haya resbalado de su posición en busca de una mejor suerte.

9.11.09

El comedido (parte seis)

Trinidad -así resulto llamarse- no tenía el aspecto de haber recibido una paliza. Desapareció escaleras arriba y reapareció, minutos despues, con una pesada maleta y las llaves del auto. Me hizo subir atrás y colocó la maleta en el puesto del copiloto. El guardia de la garita se concentró en sacar su mejor sonrisa y le guiñó un ojo al salir.

5.11.09

La ley del choleo universal


Cholear significa: hacer de menos. El arte de la retórica enseña que una de las formas más fáciles de ganar una discusión es invalidar el discurso del otro. Quejarse del discurso del otro no me parece un discurso. La ley del choleo universal nace de las diferencias sociales y como manifestación inconsciente del pensamiento político. De estar escrita, diría más o menos así: Queda terminantemente prohibido hacer de menos al que más. El resto, menos uno, son potenciales objetos de choleo y deben ser tratados con indiferencia. Hay leyes que sirven para todos, como la ley de la gravedad, pero otras, como las religiosas o las económicas, varían dependiendo del lugar en el que uno se encuentre. Las leyes regulan supuestos a tal nivel de abstracción que pueden interpretar lo particular de forma general con efectos jurídicos para cada caso. Cuando el estado se disuelve la anarquía aparece de la nada con la fuerza de un estornudo. La violencia es decisiva en la historia, y está presente en los hogares, estadios y cantinas, camerinos y centros comerciales. Recordemos: un millón en Ruanda. Entre los genocidas —culpables y condenados a cadena perpetua— se contaron: empresarios, sacerdotes, periodistas, artistas y cómo no, líderes políticos. El pensamiento político nace en la escuela: me llevo con este y de ninguna manera con este otro; la habilidad para encontrar diferencias se depura en el colegio y se perfecciona con los años. Es por esta razón que el pensamiento político entrenado entiende menos de igualdad que de ninguna otra cosa. Si los diferentes partidos no trabajan juntos, nunca se podrá asumir un verdadero liderazgo. Muchos aceptan lo que tienen y otros nunca se dan por satisfechos. Toda propuesta tiene su réplica y no hay que olvidar lo que este planeta violento se ha acostumbrado a hacer para estos casos.

2.11.09

Rose Mary


Se acabó el gas en casa y mi madre me encomendó su inmediata reposición. Fui a buscar a un amigo calle arriba para que me preste su carrito y de paso, pedirle que me acompañe a buscar una distribuidora. Camino al lugar, vimos que habían abierto un pequeño bar en la cuadra. Un letrero de madera con huellas de un largo pasado tenía inscrito en letra manuscrita el nombre de una mujer. Empezamos a frecuentar el Rose Mary en el 94, su propietario, resultó ser un cuarentón llamado Anastasio. Rose Mary resultó ser el amor de su vida con quien convivió por diez años, luego de esto, él tomó la decisión de regresar a su país y montar un negocio propio. El Rose Mary era el producto del poco dinero que había podido ahorrar. Mis amigos y yo dudamos desde el principio del éxito del local; no es que la idea de vender cerveza, cigarrillos y salchipapas era descabellada, el problema se remitía al lugar: justo junto al consultorio del Doctor R —donde también había un dentista— y casi al frente consultorio del Doctor D —en donde más de uno le agarró fobia a la medicina—. Definitivamente, nuestro nuevo amigo Tasho —asi le gustaba que lo llamen— necesitaría algo más que suerte para sacar su negocio adelante. Gustaba el blues y no le molestaba el rock que le hacíamos escuchar mientras tomábamos cerveza. Por esas épocas, hacíamos mucha vida de barrio, salíamos todos los viernes para acudir a fiestas, caidas o simplemente a vagar, en el peor de los casos buscábamos algún perro callejero y lo perseguíamos hasta quedar exhaustos. Era gracioso verlos correr mientras sus compadres aullaban solidarios desde las terrazas y patios traseros de las casas vecinas. Éramos, y lo sabíamos, un tando diferentes al resto pero la gente nos respetaba mucho. En una ocasión, decidimos hacer una gran fiesta. Invitamos full gente y la convocatoria no dejó que desear. La gente rogó por entrar. Los hoy famosos -aunque con otro nombre- Risa de conejo, tocaron frente a la multitud. Ya en el cierre, Tasho interpretó de manera insuperable su interminable y pegajoso hit 'agua de coco' coreado con la ayuda de todos los presentes.