2.11.09

Rose Mary


Se acabó el gas en casa y mi madre me encomendó su inmediata reposición. Fui a buscar a un amigo calle arriba para que me preste su carrito y de paso, pedirle que me acompañe a buscar una distribuidora. Camino al lugar, vimos que habían abierto un pequeño bar en la cuadra. Un letrero de madera con huellas de un largo pasado tenía inscrito en letra manuscrita el nombre de una mujer. Empezamos a frecuentar el Rose Mary en el 94, su propietario, resultó ser un cuarentón llamado Anastasio. Rose Mary resultó ser el amor de su vida con quien convivió por diez años, luego de esto, él tomó la decisión de regresar a su país y montar un negocio propio. El Rose Mary era el producto del poco dinero que había podido ahorrar. Mis amigos y yo dudamos desde el principio del éxito del local; no es que la idea de vender cerveza, cigarrillos y salchipapas era descabellada, el problema se remitía al lugar: justo junto al consultorio del Doctor R —donde también había un dentista— y casi al frente consultorio del Doctor D —en donde más de uno le agarró fobia a la medicina—. Definitivamente, nuestro nuevo amigo Tasho —asi le gustaba que lo llamen— necesitaría algo más que suerte para sacar su negocio adelante. Gustaba el blues y no le molestaba el rock que le hacíamos escuchar mientras tomábamos cerveza. Por esas épocas, hacíamos mucha vida de barrio, salíamos todos los viernes para acudir a fiestas, caidas o simplemente a vagar, en el peor de los casos buscábamos algún perro callejero y lo perseguíamos hasta quedar exhaustos. Era gracioso verlos correr mientras sus compadres aullaban solidarios desde las terrazas y patios traseros de las casas vecinas. Éramos, y lo sabíamos, un tando diferentes al resto pero la gente nos respetaba mucho. En una ocasión, decidimos hacer una gran fiesta. Invitamos full gente y la convocatoria no dejó que desear. La gente rogó por entrar. Los hoy famosos -aunque con otro nombre- Risa de conejo, tocaron frente a la multitud. Ya en el cierre, Tasho interpretó de manera insuperable su interminable y pegajoso hit 'agua de coco' coreado con la ayuda de todos los presentes.

6 comentarios:

LG dijo...

Lo que puede ocacionar el gas, diga?, cuando se acaba!!!
ja ja ja

LG dijo...

vaya ocasión para enmendar mi falta, , que vea no me dejaba dormir, , , y ¿qué pasó con el Rose Mary?

Martín dijo...

ja, ja, ja, todo bien. El final de la historia va ha esperar un poquito, hay un par de personas con las que tendría que entrevistarme primero.

Concentrico dijo...

Que buenos tiempos... Nunca supe el nombre del Bar hasta ahora.

isis de la noche dijo...

'los monjes'??? me suena...

Martín dijo...

éramos un poco informales para la época.

vuelta me quedé sin gas...