23.8.11

Titanic


Los que se esconden detrás de las ventanas no se interesan en lo que usted o yo podamos pensar. La ansiedad es desquiciante y autodestructiva. No me gusta esperar y debo entender que a usted tampoco. Quiero dejar en claro mi inconformidad, ratificar el abismo que nos separa. Acelerar o estancarse, así pareciera estar dictada la ley de esta jungla. Mejor cerrar los ojos y soñar un poco. Recordar y olvidar, algo que cuesta un poco pero a lo que uno se acostumbra en esta sucesión interminable de cuestas. Sin repetir lo que dicen por ahí, perdiendo el tiempo que nos queda. Dejemos a un lado nuestras diferencias: sueños truncados y esfuerzos inútiles. Parecería que el final está cerca pero la brutalidad es pan de cada día. Se dice que es mejor temer, antes que enfrentar lo que aparece sin avisar, lo que se pierde antes de desaparecer. La intuición nace del miedo a la muerte.

8.8.11

Fail


Morderse la lengua nunca trae consecuencias positivas. Algo de eso debió haber pasado esa noche, en que el rechazo empañó la realidad haciéndome perder la vista, el gusto, o ambas; lo afirmo porque el día después me contaron que la mujer tenía menos color que un espectro, que parecía venida del más allá. Sé que no me porté bien pero estoy lejos de arrepentirme. Era delgada y tenía acento extranjero. Bailamos en el oscurito hasta que dieron el cierre y al encenderse las luces entendí por qué dijo que me asustaría si despertabamos juntos. Salimos para encontrarnos con sus amigos en la acera. Hablaron en inglés y no les entendí nada. El único hombre del grupo, un tipo alto de mi edad, se me acercó para preguntar si estaba consciente de que la mujer con la que pretendía ligar bien habría podido ser mi madre. No recuerdo cuál fue mi contestación pero estoy seguro de que no le gustó. Caminamos un par de cuadras y de repente se metieron en una casa cerrando la puerta en mis narices. Al minuto reaparecieron y nadie me dio una explicación; tampoco dije nada, en el estado en el que me encontraba apenas y podía articular palabra. Ya en la esquina, la mujer de los seis pisos, cruzó la calle y se montó en un taxi sin despedirse; sus amigos hicieron lo suyo en un acto de similar descortesía. Les di las gracias con todo el veneno de la sonrisa y hurgué mis bolsillos para revelar mi futuro inmediato. Sin lugar a dudas me tocaba caminar.

2.8.11

I'm watching over you


Tus ojos transmiten armonía, no son particularmente hermosos pero me gusta cómo miran. Confieso que olvidé tu nombre pero eso no me ha impedido pensarte. Entre otras cosas, quiero contarte que quedé muy decepcionado cuando te despediste, insatisfecho por mi pésima actuación y emputado por no haber sido directo y no haber podido responder a ciertas preguntas. Hasta ahora mismo no sé si debí haber guardado silencio o si lo que faltó fue actuar rápido, como cuando te agachaste a sacar los tabacos del auto. Oh sí, me excita recordarlo. Sé que podría volverme adicto a tus encantos pero respeto tu compromiso, sin embargo, no estaría mal tenerte cerca para no tener que imaginarte.