12.11.09

Canard à l'orange


Hace un par de días sentí el miedo a la muerte. Una gran incógnita se posó sobre mi cabeza como una mariposa. En forma de recuerdos, doté momentaneamente de vida a un par de seres que ya no se encuentran con nosotros; luego, escuché de mi interlocutor la historia de otros dos más. Hablamos de asfixia, enfriamiento, incineración y otras curiosas -y dolorosas- formas de morir. La muerte es de lo más escalofriante, toda sociedad maneja sus códigos; nadie quiere pensar en el estado del cuerpo del Che Guevara o de Kurt Cobain; para esos están sus rostros iconizados en gorras y camisetas. Pero pensemos en los que siguieron vivos; los famosos con opinión son repudiados por cualquier sistema. Que hayan matado a Lennon no es ninguna locura. A nadie le gusta que un deportista se ponga a hablar de política, o que a un militar se le ocurra querer cambiar la sazón de un canard à l'orange. Los famosos que frecuentan la opinión pública están inevitablemente condenados a la indiferencia. ¿Quién no ha deseado alguna vez la muerte de sus seres queridos?

4 comentarios:

TAMIA dijo...

Claso pero esa respuesta es un gran secreto sssshhh!!!

cukúya dijo...

(...) una muerte es una tragedia, un millón son una estadística.

Verbigracia dijo...

Quite spooky my man...

Marko dijo...

Lo úniko qm quedó del post es -¿Quién no ha deseado alguna vez la muerte de sus seres queridos?-

IO si lo he hecho!!! pro no pregunten razones (q ironía es komo sino hubiera respondido, jaja)