24.11.08

El gran escape


Las personas cambian ¡claro que sí! Seres y cosas experimentamos una permanente, lenta e implacable oxidación. Oxidado como estoy —en este punto de la vida— todavía puedo darme el lujo de echarme unos partiditos de fútbol de vez en cuando o correr detrás de un autobús al que se subió una poco-oxidada chica de minifalda. Sin embargo, haciendo memoria, han tenido que pasar algunas décadas para que empiece a sentir el paso de los años. Vivo en una sistemática búsqueda de sombra, siempre tratando de escapar del sol. Cerremos las cortinas y dejemos caer nuestros párpados. El sol sigue sobre nuestras cabezas.

2 comentarios:

liliana dijo...

NO LUZ, SINO MÁS BIEN OSCURIDAD VISIBLE.
Milton
dice dijo el libro que me prestaste, de tu colección DE MENTE, , , PARADOJAS. M ee n c a n t . ó
L.

triple dijo...

Prefiero vivir en la sombra a ser la sombra del hombre.