22.6.11

La colmena


El lugar estaba oscuro y sospechosamente silencioso. Éramos tres y no hablábamos. De la nada aparece una mujer en manifiesto estado de pánico alegando haber sido perseguida por unos extraños. Quise sacar el teléfono del bolsillo para llamar a la policía pero se me resbaló de las manos. El artefacto iluminó todo a su paso y quedó encendido, panza arriba, dos niveles por debajo del que nos encontrábamos. Mis acompañantes me sugirieron volver así que devolví mis pasos al centro cultural. Atravesé el desolado parqueadero y luego de bordear un gigantesco auditorio encontré el acceso al complejo. Como pocas veces sucede en los sueños nada me resultó familiar. En uno de los tantos corredores encontré una sala de exposiciones en donde un grupo de técnicos colgaban un marco vacío. Estaban tan concentrados en su trabajo que no se percataron de mi presencia y decidí no molestarlos. Proseguí la exploración por pasillos interminables y patios interiores que conducían a nuevos corredores pero no logré encontrar a nadie. La búsqueda se prolongó hasta que finalmente, cansado y desconcertado, decidí regresar. Era claro que nunca supe en dónde me encontraba pero de un momento a otro me sentí más desorientado que una abeja en una rueda de prensa. Luego escuché esa voz. Venía de otro mundo y gritaba mi nombre.

12 comentarios:

Daeron dijo...

Sobrecogedora forma de acabar un relato ^^

Anónimo dijo...

¿CUÁL ES TU NOMBRE?

Mercurius ter Maximus dijo...

Quién pregunta?

Anónimo dijo...

¿Esa voz venía de otro mundo y gritaba mi nombre?

Mercurius ter Maximus dijo...

Sabrá disculparme pero no pienso dar ese tipo de información a un comentario anónimo.

L. dijo...

qué cancho!, usted! Mr.celsiusmaximus,, , ja ja ja realmente sospechosamente silencioso, , , cierto, se vale anónimo , , ,también me cabe preguntarme , cómo en sueños escuchas tu nombre?
"El que tiene oído, escuche lo que dice el Espíritu a las Iglesias: Al que venciere daré le yo a comer un mana recóndito, y le daré una piedrecilla blanca, y en la piedrecilla esculpido un nombre nuevo, que nadie lo sabe, sino aquel que lo recibe". APOCALIPSIS 2: 17

Mercurius ter Maximus dijo...

Nombran las cosas es un intento de poseerlas. Si te llaman bien puedes dejarte ir, pero si te gritan, lo más probable es que despiertes.

Anónimo dijo...

El lugar estaba oscuro y sospechosamente silencioso...
El lugar parecía abandonado...
rueda de prensa
Maya, se llama la abeja?

Mercurius ter Maximus dijo...

El lugar estaba oscuro y sospechosamente silencioso...
El lugar parecía abandonado...
rueda de prensa
Maya, se llama la abeja?

Lele dijo...

en la colmena, , , todos riendo, , , del miedo ha de ser, , ,

Mercurius ter Maximus dijo...

Basta pensar en el instante después, basta liberarse de todos los miedos y dejarse llevar.

Mercurius ter Maximus dijo...

En portada: Maya Bloch, jeje.