20.4.09

La playa


Un amigo estaba saliendo con una chica muy simpática que vivía cerca de nuestro barrio. Planeamos encontrarnos con ella y con una amiga suya en una discoteca del lugar en el que todos coincidimos para pasar las vacaciones. Llegamos y nos presentamos, para mi sorpresa, la amiga de la novia de mi amigo resultó estar un tanto pasada de kilos. La saqué a bailar por compromiso y con toda la intención de escapar al menor descuido para darme la oportunidad de encontrar algo más a mi estilo. Mi amigo, por su lado, estaba disfrutando de la mejor noche de su vida.

Después de algunos intentos truncados volví con la chica que resultó ser de lo más graciosa. Después de bailar hasta el cansancio, recogimos las cosas y salimos de la discoteca. El reloj daba las cuatro. Compramos algo para beber y nos instalamos en una especie de cabañita a unos pasos del mar. Contamos chistes, y hablamos de lo que suele hablarse a esa edad. De tanto insistir con la cerveza, ésta empezó a surtir efecto en forma de sueño y cansancio. Mi amigo y su novia se acurrucaron en una hamaca y se quedaron profundamente dormidos. Empezó a hacer frío y advertímos que la mañana estaba por llegar. La observé una vez más. Sus grandes ojos negros habían estado buscándome toda la noche y yo había estado esquivándolos como un auténtico cobarde. De repente, y sin saber por qué, le propuse sacarnos la ropa y meternos al mar. Hicimos una carrera y nos metimos hasta que el agua nos llegó a la cintura. Estaba muerta de frío, temblaba y sonreía. Con mucha delicadeza atraje su cuerpo contra el mío y la besé.

Al día siguiente me quedé escondido en el hotel. Sin lugar a dudas estaría buscándome. Mi amigo, a su vez, se pasó el día tratando de localizar a su chica pero al parecer ella no tampoco se dejó ver. Estuvo pensativo y cabizbajo durante todo el viaje de regreso, ya en la ciudad, antes despedirse, ensayó una sonrisa y me dijo, —eres un pobre hijo-de-puta.

6 comentarios:

Dalila dijo...

ya me contaste esa historia. Pero te falta la parte del beso y el gran favor que le hiciste -según vos- a la gordita, al darle una romántica madrugada...

Anónimo dijo...

"...sigue teniendo la cabeza gorda y unos ojos tristes, aunque ahora hay mucha gente andando por detrás de sus retinas y ella, con la mirada fija y en otra parte, va murmurando sus nombres como si hubiera llegado la hora de enumerar a toda esa gente que alguna vez a lo largo de su existencia se detuvo un instante entre sus piernas para festejar la vida"
de la novela de Antonio Soler

liliana dijo...

ohhhh, el mar, el mar, el mar nos lleva a lo íntimo, al corazón junto al corazón, , , el tiempo en manos de alguien, que no lo olviden se llama destino.

Martín dijo...

D: Defensora de pobres, ...está bien, ya le devolví su besito.

A: Ya me ofrecieron un libro de Soler.

L: El mar, el mar, en su orilla fuí testigo de cosas que no pretendo olvidar...

Mariel Ramírez Barrios dijo...

nbo sè quien hizo el favor a quien
Creo que todo surgiò cuando dejaste de pensar estereotipadamente
Sucediò
y valiò la pena
espero que para ella haya sido lindo,igual
Y tu amigo.........
viceversa

Martín dijo...

...exacto, hay que hacer que las cosas sucedan.