14.12.09

The day after tomorrow


Día uno/: Tengo puesto el piloto automático. Estoy tomando cerveza y comiendo macadamias: mis funciones estan limitadas y mis ideas están pobladas de reveses y peligrosos torbellinos. Quisiera hablar de mujeres: adoro sus formas; están por todas partes, delicadas como la nieve, ardientes como volcanes submarinos, siempre listas para el amor.

Día dos/: Amanecí del lado de la pared acompañado de una extraña dama de la cual no guardaba más que fugaces recuerdos. Como cabría de esperar, me dolía la cabeza y me sentía muy cansado. La mujer dormía dándome las espaldas asi que levanté un poco las mantas para poder verla mejor. Definitivamente, me gustó lo que vi. Inconsciente aún, la mujer se desperezó para quedar boca arriba y dejó plenamente expuestos los senos más grandes que había visto jamás. —Obviamente el día anterior no contaba ya que no me acordaba de nada—. Su rostro me recordó al de Edith Piafh, era fea pero atractiva. A pesar de no sentir el menor respaldo energético para sobrellevar la idea que se me pasó por la cabeza empecé a acariciar sus generosos atributos. La palma de mi mano no bastaba para contener tan generoso continente, luego, cansado y excitado a la vez, me apegué a ella al clásico estilo de la cucharita. Ella, aún dormida, me dio las espaldas para ofrecerme el culo. Jugueteamos un poco y aproveché para pedirle que me ponga al tanto de la situación, si mal no recordaba, nos conocimos cerca del futbolín, descansaba apoyada en una de las columnas que separan el bar de la pista de baile. Hablamos un poco y pocos minutos después, el local dió aviso de cierre. Le invité a venir conmigo y aceptó. Salimos del lugar a las tres y media de la mañana, caminamos por la seis hasta una licorería, compramos una botella de vino y subimos al departamento. —¿Nos protegimos? —le pregunté. —...las tres primeras veces sí. —respondió—. Me levanté de la cama como accionado por un extraño mecanismo de resorte. —¿Cuántas veces lo hicimos? —le dije. —Cuatro —contestó. —Bueno, —continué. Supongo que podremos hacer algo al respecto. ¿Qué te parece si te invito a comer algo y luego pasamos por una farmacia?. Aceptó gustosa y caminamos a un pequeño restaurante. Mientras esperábamos un par de encebollados, conversamos un poco sobre nuestras vidas. Luego fuimos a la farmacia, me aseguré de que tome la bendita pastilla y la acompañé a tomar un bus dos cuadras abajo. Le dije adiós con la mano y me respondió con un gesto similar acompañado de una sonrisa.

Deus ex machina/: Y entonces, el perro sintió envidia del hombre y aulló. Quien sabe que chuchas quiso decir, lo importante era que había tomado conciencia de sí mismo. Su vida de perro lo estresaba amargamente. Ya estaba un poco gordo y viejo. Quería romper la puerta y conocer una perra cualquiera. Odiaba no tener manos y no poder hacer las cosas de pie, verse más alto. Odiaba ser tan peludo y tener que comer del suelo. Pero ahí estaba él y era todo lo que importaba. Pintado de sombras. Privado de compañía.

10 comentarios:

Carla dijo...

Que interesante historia! ME gusto muchisimo!

lolita dijo...

Y cuando llegué el después lo vas a escribir??? Escríbelo... De eso hablaba cuando hablabamos de lo cotidiano... (Un poco redundante el comentario no? ja! Tu me entiendes)

electroduende dijo...

pobre perro

barbitas dijo...

oye, electroduente!
mas pena tengo del amo, no recuerda nada!!!

liliana dijo...

ohhh Shakespeare!!! no olvides se trata de un dramaturgo, poeta y actor inglés, y que con el paso del tiempo, se ha especulado mucho sobre su vida, cuestionando su sexualidad, su afiliación religiosa, e incluso, la autoría de sus obras.
una de sus frases:
¡Oh amor poderoso¡ Que a veces hace de una bestia un hombre, y otras, de un hombre una bestia.

ja ja ja, me encantas Hervás!!!!

liliana dijo...

Deus ex machina/.
Shakespeare, se llama el perro, cuyo amo es el vecino, , , que cierto!, olvida darle de comer, , , vive en el patio, , , que se deja ver desde la misma ventana, de cortinas de antes, con lo mismo de ahora. Ayer fue. Me encantó recordarlo.

lappel dijo...

¡Qué noche!, levántese de la cama como accionado por un extraño mecanismo de resorte, póngase otrita!

paz dijo...

la sobredosis de hormonas para las mujeres y los hombres tan campantes!

isis de la noche dijo...

me parece un relato de un 'day after yesterday'... el 'day after tomorrow' sería el horrible malestar que produce la pastilla y debería ser escrito por la señorita de senos monumentales ;)

ja!

(gustóme el relato)

Martín dijo...

gustóme el comentario.