28.9.09

Notabilísimo


Los recuerdos son barcos de papel sentenciados a zozobrar en las aguas del olvido. Al estar constituidos enteramente del papel de la experiencia son harto vulnerables a la acción de la humedad y a los efectos del tiempo. El otro día encontré en el fondo de un cajón una libreta con mis calificaciones escolares, para mi sorpresa, vine a enterarme de manera tardía que concluí el ciclo inicial de escolaridad básica con buenas calificaciones. Lengua Castellana; Notable; Matemáticas: Notable; Experiencia Social y Natural: Notable; Enseñanza Religiosa o de la Ética: Suficiente; Educación Artística: Notable; Educación Física: Notable. Para los establecimientos educativos, Notable representa el grado intermedio entre el Aprobado y el Sobresaliente y deja en clara evidencia que a mis siete años no era brillante pero tenía un claro potencial. Me tomó tiempo poder dejar de observarme en la foto de los datos personales. Nunca me gusté de niño y creo que a muchos de mis vecinos tampoco. Recuerdo que un grupo de niños me perseguía después de clases, no recuerdo haberles hecho nada pero la mayoría de las veces ni siquiera lograban atraparme, cuando se cansaban de perseguirme, se sentaban a esperarme en el portal de mi casa. Cuando era pequeño, carecía de la simpatía natural de la infancia, aunque mi rostro bien alimentado expresaba salud, mis prematuras ojeras y mi tímida sonrisa me alejaban de la expresión inocente que todo niño debe poseer para no ser atacado. Era el niño más feo en la foto del zoológico. Años más tarde, con ojeras y dientes torcidos posaba de rodillas en la banca de una iglesia vistiendo un horrible terno azul y sosteniendo una vela cuya luz hacía más drásticas mis facciones más espectrales. El complejo de patito feo nunca se apartará de mi esencia, aunque haya sobrepasado el rechazo y aceptado lo que me ha tocado, la belleza nunca va ha dejar de recordarme lo imperfecto que soy. El tema de lo económico me vuelca a otro círculo vicioso en que el tener y el dejar de tener se suceden hasta el infinito: el tener que pedir para sobrevivir; el deber y el tener que pagar para poder volver a pedir; el no tener ni a quién pedir. A esta sistemática y controlada pérdida de respeto hacia uno mismo la he bautizado con el nombre de 'complejo de niño pobre' y aparece de manera prematura como consecuencia inesperada y sorpresiva muerte de mi padre. Dicha tragedia -quisiera llamarlo así hasta encontrar una mejor expresión- extendió las dificultades desde el seno del hogar hasta un tercer grado de consanguinidad de la responsabilidad o dicho de otro modo, me tocó resolver la infancia como lo haría cualquier pelado en necesidad. Y luego alguien te presta atención, tus diferencias resultan ser atractivas y eres buscado por tu simpatía, belleza interior y don de gente; de repente, eres objeto de regalos y poseedor de atributos pasados por alto desde esa vieja libreta de calificaciones. No es de extrañarse; sigo siendo el mismo pero la gente ha cambiado de opinión, solo debo tomar un avión para volver a sentirme normal. Pasar desapercibido es un lujo que muy pocos pueden darse y yo estoy a un par de complejos de lograrlo; hasta entonces, tendré que creer en lo que me dicen y arriesgarme a volver al portal para enfrentar el miedo a ser humillado por los hijos de la risa y llegar a tiempo a la mesa como un niño normal.

6 comentarios:

liliana dijo...

complejos los complejos!!!! El más notable el de Pantera Rosa

Martín dijo...

Pero ese casi ni se me nota je,je.

lappel dijo...

buena nota ja ja ja

Ana Julia dijo...

ja ja ja... el más feo de la foto del zoológico; yo también tengo una foto del zoológico, estaba más sonreída que la estatua del dientes de sable jajaja

Martín dijo...

Que chistoso... yo en cambio parezco Doro el explorador.

Marko dijo...

Tonelada de recuer2 & comparaciones q vienen a nosotros cuando encontramos algún '-llena este spacio TÚ-' de nuestra infancia. Q delicioso aroma dulce q del pasado se desprende!!!