26.4.10

One way

Sus ojos dicen tantas cosas; me intranquiliza pensar en todo lo que se me escapa, y es que sus ojos han visto tanto y tan profundamente que ya no me queda nada que ocultarle. Sucedió que se animó a hablarme y que yo me atreví a sonreír; luego vinieron los tambores y el calor del fuego hasta el fin de la noche. Al día siguiente pensé en ella y también el día después. Ordené mis prioridades y tras mucho pensar decidí que sería mi norte. Crucé el parque para buscar su casa y mi tamborcito empezó a sonar con el primer paso sobre las escaleras; cuando abrió la puerta me lancé a su abrazo y cerré los ojos para escuchar...

10 comentarios:

lolita dijo...

Es uno de esos que no leía hace rato...

Abrazo

TAMIA dijo...

Buenazo saber cual es tu norte; tu meditación para llegar a ese lugar . a esa persona

liliana dijo...

one way?!!!, , , no hablo del post, eh!,

·Êl düêndê (¡n)fêl¡z· dijo...

Los ojos dicen mientras los labios hablan.
Los ojos gritan cuando los labios callan.
Los ojos susurran cuando los labios dicen.
El norte marcado siempre es más sencillo de seguir que la estela de algo increíble.

Cuando los ojos se cierran sólo dependemos del sentido del tacto, para amasar amaneceres, el del gusto, para saborear poemas, el del olfato, para respirar poesías silenciosas y el del oído para escuchar el golpeteo de un corazón desbocado.

Un beso ^^

Una más dijo...

Y por qué querrías esconderte de ellos?
Si existe algún lugar donde olvidar el miedo, es precisamente cada sueño.

Además, seguro que son bichos la mar de simpáticos.

Anónimo dijo...

No mientes, escribes ficción con los labios

Carla dijo...

Interesante cuento, diferente, me gustó por eso.

Martín dijo...

hay tiempo para todo si se sabe escoger, gracias a todas.

Martín dijo...

gracias en serio.

Francisco Rodríguez Criado dijo...

Hum... muy interesante. :-)

Felicidades por este blog de las pequeñas cosas.

Un saludo