7.4.14

Honduras


Sin contar las veces que escucho su nombre en los centros comerciales o en las paradas de bus (para mi mala suerte, su nombre es el más berreado de la ciudad), me encuentro con su recuerdo a diario en las crónicas de los diarios baratos, en frascos de perfume, en cajas de cosméticos, en letreros de tiendas y supermercados, en vallas de urbanizaciones, en stickers de camionetas y taxis; en tatuajes de tinta verde, en grafitis pintados en paredes inmundas o en cortezas de árbol (también inmundas).

Todo me recuerda a ella. Desde una pareja de mandriles sacándose las pulgas hasta una estúpida canción de regetón (perdón por la redundancia). Todo lo tonto y cursi de este planeta me remite irremediablemente a su recuerdo, un recuerdo que viene por partes: (empieza en su rostro y termina en su generoso trasero) como un grupo de instantáneas que en su develamiento progresivo ganan en intensidad (pero sobre todo en dimensión).

Nunca pude conseguir una hembra igual. A unas les faltaba porte, a otras gracia. Todas, sin excepción fueron más listas, pero ese factor nunca sirvió para más que para complicar las cosas. Sí. Todas cayeron en cuenta de una forma o de otra: No pasaba un día sin orbitar la misma idea recurrente (de pensar en arreglar, de creer que se va a volver) y la subsecuente imposibilidad (ya sea por un pretexto estúpido o por culpa de orgullo aún más estúpido) de tener el coraje de llamarla, o de buscarla, y de agachar la cabeza y decir "pegue (no más) mamacita!"

Han pasado doscientas semanas desde que (con un buen portazo) dio por terminada la relación, una relación cuya profundidad aún desconozco (a pesar de nunca haber perdido de vista el fondo).

Como si lo nombrado (por el mundo) no fuera poco, todavía encuentro las huellas de sus enormes pasos por (sobre) mi vida. Si no es una vieja carta; es una piedra; si se me ocurre releer algo, encuentro el separador que me trajo de honduras; si hurgo en un cajón: encuentro un mechón envuelto en un pañuelo que nunca me puse.

3 comentarios:

L.G. dijo...

me gussssta!!!!!!

Anónimo dijo...

¡honduras!

Lele dijo...

ja ja ja, el comentario "Anónimo" me causa mucha gracias, , , ja ja ja. Es lo que cierra esta madrugada.