1.6.09

Lucas


Detrás de mi edificio vivía un niño llamado Lucas. De vez en cuando coincidíamos en el parque para jugar canicas. Un día, le conté de un lugar en el que se podían ver de cerca, serpientes, arañas y sapos. No tardé mucho en convencerlo para que me acompañe. Seguimos el trayecto del río hacia las afueras. Las construcciones eran cada vez mas escasas y empezaron a aparecer pequeños rebaños de ovejas y cabras. Nos acercamos al río y empezamos a saltar sobre las piedras. Entonces, apareció una enorme serpiente de color verde. Lucas se asustó y cayó al agua.

El golpe no le causó el menor daño, pero se puso a llorar desconsoladamente en cuanto miró su ropa. Se había ensuciado tanto —para colmo vestía de blanco— que su madre terminaría enterándose de todo. Por suerte, una señora que se encontraba lavando se ofreció a ayudarnos. Dejamos las prendas extendidas sobre una gran piedra y nos sentamos a esperar. Cuando cayó el sol, la ropa seguía mojada. Era hora de volver. Un grupo de vecinos se había organizado y patrullaba los alrededores del edificio. Al vernos llegar se armó el escándalo, por suerte, nadie me conocía. Aparecieron los padres de Lucas y se lo llevaron de las orejas, sin la menor intención de disimular lo que le esperaba. El resto se dispersó rápidamente. Me deslicé a casa, afortunadamente, mi madre no estaba al tanto de la situación.

Me senté a ver televisión pero el rostro de Lucas seguía en mi mente. Muy seguramente todavía debería estar recibiendo una paliza. Le dije a mi madre que tenía que ir a casa de Lucas para recoger algo y me permitió salir. Toqué a la puerta del departamento en el bajo del bloque seis. La mamá de Lucas abrió la puerta. En medio de llantos le conté que era yo quien había llevado a Lucas al río. Al terminar, una voz desde el interior pidió que se me haga pasar. En el comedor del departamento, una familia grande me observaba amistosamente. Al parecer, la mesa estaba servida.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

SÓLO PORQUE UN AMIGO ES LA VIDA DOS VECES
... canillita entre cruce y esquinas.
El cielo de mi niñez tuvo un aroma de albahaca y pan...
Armando Tejada Gómez (La vida dos veces)

liliana dijo...

Te dejo algo de Armando, dijiste un día Carabelli
"Recuérdame esta noche y nómbrame en tu idioma, amor mío, muchacha, territorio de pájaros..."

Anónimo dijo...

por favor, tapá el frasquito
debés ser cuidadoso con el uso
es mejor que te explique:
los recuerdos son peligrosos
sobre todo si son muy intensos
pensarás que las cosas pudieron ser de otra manera
todas esas paradas
de teleteatro
y uno ya tiene la vida hecha
¿no?
Andrés Bohoslavsky

Martín dijo...

Tengo mis dudas.

Martín dijo...

ya entendí..., ahora voy a escuchar un poco a Beethoven...