28.7.09

Manual deLingüística Aplicada (Babel)


La genialidad es una sutil mezcla de factores y atributos. Una cosa es ser genial y otra muy diferente parecerlo. ¿Cuantos cerebros se habrán oxidado a la sombra de un arbol, por falta de estímulo o de alimento? Los genios no son tan diferentes a nosotros como podría pensarse, básicamente, están tan preocupados por sus tareas, que se conforman con tener un lecho en el que pasar la noche y dinero necesario para comer, comprar materiales o darse un gustito de vez en cuando; los famosos, por otro lado, no podrían vivir sin sus tigres ni sus piscinas bioclimatizadas ni sus botellas de champagne en las rocas. Los genios —al menos lo que de genialidad se puede intuir en la calle o, de manera superlativa, en la TV— suelen deambular por el mundo sin levantar la cabeza, su nivel de pensamiento los abstrae de la realidad circundante y pareciera que ninguna de las delicias que bien o mal puede ofrecer el mundo les causa el menor interés. Ahora a lo que voy: el éxito y la fama no siempre vienen de la mano, son muy distintas las pulsaciones que las convoca. Si el genio busca el éxito, es, de alguna manera para poder despreocuparse de sus gastos y poder dedicarse de lleno a lo que le gusta, y, aunque la historia esté repleta de plagios y mentiras, la fama no les hace muy bien. En defensa de la inestable naturaleza del artista-genio, aparece un personaje con innegables aptitudes de interpretación y grandes deseos de figurar, se la pasan buscando genios a los cuales apegarse como parásitos. Este tipo de personas son los que realmente pueden llegar a ser realmente famosos, ya que cuando los genios lo logran, suelen encontrase reposando en sus tumbas, o con suerte, agonizando en sus respectivos lechos de muerte. Pero ojo, haciendo excepción a la regla, y, con la ayuda de lo que ha podido contar la historia, se sabe de la existencia de los genio-parásito; individuos que logran ser famosos con las idea de otros para después mantenerse exitosamente y extensos períodos de tiempo, en la boca de todo el mundo. Sobre esta clase genio solo existe una categoría y su naturaleza me es de alguna forma indescriptible. Del genio común hacia abajo, habemos clases, yo lo sé, de las más variadas como sofisticadas clases de virtud, inclinaciones y gustos, maneras entrenadas, etc., pero claro, tampoco se puede pasar por alto, lo puramente físico, lo netamente químico, o, lo declaradamente caótico. Hablando se entiende la gente y ya sabemos que los genios no lo hacen muy bien. Poder expresarse depende del hecho como del atributo y tanto de la virtud como del contexto. Este giro no es circunstancial, saber hablar es saber pensar y pensar no es tan difícil como parece, además, y, a fin de cuentas, ahorra tiempo, ...como bien dice el dicho, más vale maña que fuerza. Solo existe una forma de experimentar la vida, desde uno mismo, y lo que hacemos con nosotros es de nuestra exclusiva competencia, por esta razón es que para entender el lenguaje hay que entender el respeto. Callar es de sabios. La especie humana inconmensurable-emocional, es víctima de su propio asombro, tiene tantas ocupaciones-información en su cabeza que no le queda tiempo para reflexionar-meditar, sobre el estado de sus cuerpos o el color de su espíritu.

7 comentarios:

Marko dijo...

El proverbio dice 'genio(s) y figura(s) hasta la seputura'; PRO sta bendita sociedad se ncarga d xterminar, influir, retraer... -en muchas ocasiones y según convenga- a to2 esos genios qnos habitan.
salu2.

paz dijo...

Me sigue intrigando este manual que se introduce como una genealogía del lenguaje cotidiano pero ahora deriva en un manual para salvar a los genios -el masculino es intencional. Genialogía?

Anónimo dijo...

(...)

Martín dijo...

M: Héroes y comedidos comparten la misma suerte.

p: Cualquier valoración o distinción de género es tan involuntaria como inconsciente.

andrea dijo...

yo creo que hay que apuntarle a la telepatía... así se ahorra uno explicaciones insuficientes para los no-genios. Justamente sería cuestión sólo de pensar, no se desliga de la lingüística -si lo piensa usté bien- todo es cuestión de símbolos y cómo transmitirlos

lappel dijo...

igual que el anónimo, yo, vea!, (...), total y dices que callar es de sabios.

isis de la noche dijo...

genial...