20.8.09

Make up


Comida express y conversación encendida. Mirar el techo para enfriar las cosas. Levantarse de la mesa y fumar un cigarrillo en la cocina. El puzzle de Picasso es un excelente pretexto para encerrarse en el estudio. Colocas una docena de piezas en su lugar y luego te quedas dormido en una posición incómoda. Por la noche, le dices que te explota la cabeza y que ni tú mismo te aguantas. Intentas explicárselo; le cuentas que odias tu nuevo corte de cabello, la peluquería, los peines, los tintes, los espejos y las tijeras; que tu nuevo tú no se reconoce, que extrañas tu viejo yo; le cuentas que ésta mañana, te sorprendiste espiando la nueva forma de tu cabeza en el reflejo del vidrio ahumado de una camioneta. Ahora ya lo sabe, eres un hombre distinto incapaz de determinar si cambió para bien o para mal. Puedes decirle también que el día de hoy se te hizo muy parecido a la tarde de ayer y que, aunque no puedas ver el futuro, el mañana no te sorprende. Para terminar la conversación, le confiesas que, a diferencia de otros días, no pensaste en ella ni una sola vez. Volver a casa, abrir un cajón y quemar fotos viejas en las que tu propia imagen te resulta desconocida. ¿Qué ha pasado contigo? ...intentas hacer el ejercicio mental y acabas resolviendo la ecuación simple que flotaba en tu inconsciente desde hacía semanas. ¿En qué te has convertido? ...piensas demasiado y solo obtienes conclusiones equivocadas. ¡No soy yo! ¡Es mi alrededor! ...y, de repente, encuentras nuevas respuestas a viejas preguntas. Tus gustos han cambiado y nada será como solía ser. Ahora sabes que todo terminó pero no se lo quieres confesar a nadie. Todos, al igual que ella, se marcharán cuando lo consideren oportuno. Una palmadita en la espalda hará las veces de una palabra dulce o de una sonrisa.

13 comentarios:

Martín dijo...

En portada. Torn inside machines of ligth de Vasily Kafanov.

Marko dijo...

Que tedio cuando estamos buscando un norte en el sur y terminamos viajando al oeste por el este.

Anónimo dijo...

¿en qué te has conver-dito?

Zyrkero dijo...

Yo siempre me reconozco, lo unico que nunca encuentro aunque busque es un lugar donde encajar.

Martín dijo...

Soy una consecuencia de mis actos

El Apestado dijo...

... o las veces de una patada en el trasero. Una palmadita en las espalda pued ser lo más irritante que haya.

Martín dijo...

Muy cierto!

Carla dijo...

Interesante y triste... habrá que comenzar de nuevo.

lappel dijo...

ya te crecerá el cabello, entonces, serás el mismo?, te reconoceré?, , ,

Martín dijo...

Seré el mismo de antes pero dejaré de ser aquel en quien me he conver-dito.

andrea dijo...

toda ecuación guarda un grado del principio de insertidumbre...
¿reconocer o identificar?

Martín dijo...

mmm...

martin romaña dijo...

Tomando en cuenta lo doloroso que resulta estar en el otro lado, me parece importante mirarse bien de frente en el espejo, justo para no ser injusto. (si se me perdona el lio de palabras)... Si uno cambia, la verdad es lo mejor, al menos eso es lo que uno espera cuando quien cambia es el otro... Y para ser justos, hay que reconocerse primero.