18.8.10

Breviario


Charlotte interrumpió la conversación; Carlos se llevó la mano a la boca y Rafaela lo trajo de vuelta al mundo de un codazo. ¿A quién, Charlotte, se le ocurre presentarse en ese nido de avispas sin tener que decir? Lo pensé entonces y todavía me cuesta creerlo ahora pero esa mujer jugó con nosotros toda la noche. Poco tiempo después me dejó con la sola incertidumbre de verla aparecer por ahí como si nada hubiese pasado. Muy seguramente se reiría de mí, me daría las gracias con un beso y se marcharía de nuevo. Sabía muy bien que no podía echarle la culpa de nada. No entiendo mi atrofiado sentido de la supervivencia, a pesar de saber que verla podría haberme costado la vida, no quería morir sin una respuesta. El otro día me di cuenta de que mi temor era estúpido y fui a buscarla en donde se escondía. Me dijo un par de cosas antes de poder preguntarle nada. Charlotte era visitada en sueños por sus recuerdos y hasta llegó a pensar que yo moriría antes de que volviésemos a vernos. En resumen, se le hizo difícil desde el principio a pesar de saber cómo terminarían las cosas. De lo demás ni se habló y aceptar sus disculpas fue lo mejor que se me ocurrió hacer antes de marcharme. Su mirada no era de este mundo y sin embargo, era yo el que no estaba ahí.

13 comentarios:

Martín dijo...

Foto: Jerome Brierre

·Êl düêndê (¡n)fêl¡z· dijo...

Una mirada dice mucho y nos deja pendientes durante muchos intervalos de tiempo en el momento en que la nuestra se cruza con ella.
Que aunque sea de otro mundo, nos deja fuera de lugar.

Me encanta ^^

Anónimo dijo...

Tal vez ella no piensa que debe disculparse. Mas bien todo lo contrario.

Desclasado dijo...

qué texto más inquietante... No sé qué pensar, pero me da hasta un poco de miedo Charlotte.

Saludos.

Hasta los cojones. dijo...

Triste realidad la de un ser soñado enamorado de su dueña dormida que, con cada despertar, destruye todo su mundo y su ser para, talvez, en otro sueño, volver a renacer.

Muy bello.

Salu2.

L. dijo...

justo ahora que no tengo qué decir, ahí donde la memoria falsea en los recuerdos, , ,
Recuerda que
A mi me soplan los dioses.
quedan las flores que recojo secas de tan vivas guardadas.
estuvimos acá en todos los tiempos.
éstos son nuestros.
Gracias, por dejarlos sentir.

Anónimo dijo...

Me asombra que luego de leer el texto hayan quedado palabras, más palabras... digo, 6 comentarios abarcan muchas historias... y ahora 7...
no diré que no tengo palabras, mentiría. pero si me atrevo a decir que cualquiera nombrada sobra.

Y es que lo escrito es tan completo como Charlotte.

Martín dijo...

Creo que comentan mejor de lo que escribo.

Anónimo dijo...

Martín, sobra una "h", a echarle. "Sabía muy bien que no podía _echarle la culpa de nada" total y es muda. Sin ella (no sin Charlott) es todo perfecto.

Martín dijo...

uy!

Anónimo dijo...

encantado, nuevamente.

Martín dijo...

you welcome!

isis de la noche dijo...

desencuentros.. me encantan esos instantes..