14.4.11

#1

Esperé apretando el aliento,
hasta que mis dedos sangraron la espera,
salí a entretenerme al rojo de la desesperación
y cientos de cuerpos desfilaron ante mis narices,
percudidos de innumerables retrocesos,
de visiones de intrusos, ansiosos y resentidos.
Prefiero ser un cuerpo sin tierra,
comer del plato sin etiqueta,
apretar y aflojar hasta la enfermedad,
viajar por el mundo con la boca en la mano
y vomitarme en un espacio confortable
como un mal trago al revés,
con la fuerza del gesto del asquiento,
borrando toda huella que inculpe,
toda mancha indeleble,
o partícula desconocida,
desechando lo peor,
en donde el olor se desprende de la forma,
ante la imagen del futuro cierto
y ríe para espantar el llanto
o llora para olvidar la risa
y harta al más dibujado con cientos de cantos,
pintados de vergüenza,
delineados de sombras,
en la penumbra de la falsa réplica,
a la espalda del último resquicio de hombre.
Sangre fria para desayunar,
morder el anzuelo hasta romperse la boca
y perder los dientes hasta perder el habla
o cambiar la risa por el estertor
en profundos enclaves,
eléctricos, excesivos, innaturales
donde la seda no encaja ni se salva,
de destinos de sangre y granos.
Nunca falta la palabra de aliento,
que recuerda el sonido de la sangre,
realidades que vislumbran otras realidades,
aburridas, resignadas, gratuitas,
en donde el vértigo ya no perturba,
porque nada pasa del suelo.

5 comentarios:

Daeron dijo...

La sangre, la espera y la resistencia huelen parecido.
^^

lili dijo...

la primera pieza interpretada fue:"Mary had a little lamb"

sonó el despetador, , , debo irme.

Christian dijo...

Siento que debo escribir algo, comentar, pero nunca sé que es.

Daeron dijo...

Casandra era hija de los reyes de Troya, era sacerdotisa y tenía premoniciones. Ella predijo la caída de Troya, pero nadie creyó sus palabras ya que el propio Apolo, que le había dado su don, se lo quitó cuando ella rechazó su amor.
Me alegra que te intereses ^^

Daeron dijo...

En sí, la frase "Creo en Casandra" está sacada de la canción Casandra de Ismael Serrano, que cuenta la leyenda en parte.