5.5.11

El arribo tardío de Mr. X: ¡Árbitro hijueputa, queremos jugar a la pelota!


Nos colocamos como parte del ritual dominical y saltamos al campo de juego. Uno de los contrarios parecía contento, me propuse ver su expresión al final del partido pero lamentablemente me despisté con las celebraciones. El árbitro también se reía; explicó que el saque lateral es con bote, que el arquero no debe pasar de la media, que no se harán expulsar de gana que a lo que se viene es a hacer deporte, etc. Una ráfaga de viento levantó el polvo y balón se puso en movimiento. La primera patada no se hizo esperar, y el juecito, poco acostumbrado al fútbol espartano de nuestra noble institución exhibió la primera amarilla. Mientras protestábamos por la mala decisión arbitral, apareció Mr. X para completar el equipo. Poco después, en un contraataque por la derecha, X se encargó de colocar el balón en la red contraria. El grito de gol ensordeció el sonido del pito en la oreja del colegiado. El segundo resultó de una pared y luego otro más a cargo de Mr. P (adquisición reciente de las inferiores del planeta robot) pero claro, éste ya se celebró como si fuese cosa de todos los días. Después empezaron los túneles y las provocaciones. El marcador final fuede 5 por 0. Salimos a tomar cerveza en un emprovit y comentamos sobre la cara que puso el unito al recibir el balonazo o la del otrito luego de la tercera galleta. Al cabo de media hora, los padres de familia se fueron retirando seguidos por los amarrados para terminar por los tutores de mascotas y los dueños de nadie. Me despedí de C y tomé un taxi a mi departamento. Encontré unos niños jugando en el patio del edificio, y como si supiesen lo que había venido haciendo, o como si me conociesen de algo más que compartir el ascensor, dejaron de patear el balón y se acercaron a saludarme. Así que, como quien no quiere la cosa, les dediqué unas palabras mientras posaba mi mano de finalista sobre sus cabezas. Los grandes logros en el fútbol son producto del esfuerzo colectivo, les dije; el balón es como una novia a la que hay que estar dispuesto a compartir, y para terminar; no hay peor partido que el que no se juega. Recuerden estas tres máximas y llegarán a tener un equipo como el mío. Cuando quise reanudar mi camino, el más bajo preguntó. Oye! y cómo se llama tu equipo? Así que arranqué una hoja de mi libreta de calamar, anoté el nombre, y me fui a casa para pensar en las finales.

5 comentarios:

L. dijo...

ja ja ja, buena man! Eso de jugar y escribir, , , habrá que exponer-se.

Martín dijo...

el tema ya se está volviendo recurrente, pero jugar fútbol es de las cosas que más disfruto últimamente.

Lola dijo...

"el balón es como una novia a la que hay que estar dispuesto a compartir"????? Juajuajua Buena es...
No le estara pateando al balón no? jajaja
Abrazo

Martín dijo...

Nada de eso... en este post sólo se habla de fútbol.

qwarquitectos dijo...

...como para hacer un comic... excelente... jaja