20.10.11

chachal


El hombre de Liliput se encaminó al nornordeste con popotes llenos de contrabando. Llegando a la mitad del camino sintió el peso de su joroba y se tiró del camino. —No de todo descharchado se hacen mulas. —Se dijo. —Hacer mula de otra, quizás—. Súbitamente, los recuerdos de las redadas en los tendederos de alfalfa, el gorgor del espíritu y las babas del chuchumeco por la psicoanalista. El club, las chelas, y la respectiva digresión filosófica entre canciones y tandas de chochos. El dadá y sus rodadas: —Ésto no es cháchara —decía como gran vividor que era—. Entonces, sólo entonces, Clavelina tomaba su chal y se arropaba las ñáñaras. —Tal vez haya sido cierto el rumor—. ¿Qué habrán querido enzarzar estos fifiriches?—.

2 comentarios:

L. dijo...

antes de tirarte en medio del camino, avisarás!

Mercurius ter Maximus dijo...

pondré luces de parqueo, don't worry.