13.1.12

Orillas


Cuando me preguntan por ti prefiero callarme la boca, sin embargo, he creído una justa acción valerme del teclado y compartir este resentimiento que intranquiliza mi espíritu al punto de ser orden del día más de mil días después. Mi intención no es perjudicarte; si te reconocen a través de estas líneas se deberá a tu fama y no a mi falta de recursos para proteger tu devaluada persona. Hago esto porque quiero expresar mi descontento y no para cambiar el curso de las cosas. Tenemos lo que merecemos y tú andas debiéndole a la vida más de lo que puedes pagar. Es cierto que podrías cambiar y ponerte al día pero tanto tú como yo sabemos que a estas alturas de la vida, hacerlo sería tan difícil que me inclino a ratificar tu impotencia, tu imposibilidad. En este punto, para el cuál es muy posible que te hayas reconocido, te preguntarás cuál es, si es que no se trata de una venganza, el propósito de este escrito. Ya que he logrado captar tu atención, me encargaré de mantener el ritmo, sé que no eres buen lector y no quiero fatigarte con detalles intrascendentes o palabras de especialistas. Pasaron buenas cosas, no reniego, pero siempre con la sensación de haber sido utilizado o con el sentimiento de culpa de no haber reaccionado decentemente, haciéndome así cómplice de tus más variopintas fechorías. Como dije, no puedo quejarme demasiado, ya que a pesar de todo lo mencionado, lo más triste es no haber tenido nada mejor que hacer, alguien mejor para pasar el rato. Se compartieron cosas, claro, todo se da cuando nada se tiene. Ahora que ha pasado el tiempo, el desbalance natural, la selección de las especies, ha puesto en evidencia que ya no compartimos el mismo peldaño. Háblame de favores. Aprendí mucho de tu experiencia y de tu descaro. Hacer lo que haces es un arte que no merece respeto. Lo aprendido es mi beneficio y por supuesto, el haber sabido extraer lo positivo de las más de mil y un historias que escuché de tu bocaza mientras aplanábamos las calles en busca de los más exóticos ingredientes. Ahí estaba siempre yo, jodiendo a ratos y consumiendo poco. Siempre me hice el tonto para evitar discutir sobre ciertas cosas, y funcionó, por lo menos como prefiero recordarlo; pero hasta aquí te trajo el río, amigo.

15 comentarios:

So dijo...

Tremendo, pero lo suponía para alguien que no es precisamente amigo, como siempre no sé si me divierto yo más sola interpretándote a mi encanto.
Me gusta lo de variopintas fechorías, suena a proposición indecente, "eh, vamos a hacer variopintas fechorías juntos *guiño, guiño*"

Mercurius ter Maximus dijo...

je, je, si no se trata de un precisamente amigo, de quién crees q podría tratarse, de una chica?

So dijo...

no, mas bien una señora. Pero conversémoslo en interno, y de pasito acordamos lo de las fechorías.

Mercurius ter Maximus dijo...

q chistoso! ya pues de una! ;)

Christian dijo...

selección natural hahahaha XD

Daeron dijo...

Crucemos los dedos para que los caprichos no afecten a nuestros amigos y familiares...
precioso texto ^^

Mercurius ter Maximus dijo...

y si llega a pasar por lo menos que se lo merezcan...

Unknown dijo...

me encanta que te valgas del teclado.Buen texto

Anónimo dijo...

¿la lógica de la gráfica?

Martin Hervás dijo...

Contratapa del Wish, banda sonora de la época

janeko dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
janeko dijo...

Por un momento pensé que hablabas de una mujer. Al final pareciera que hablas de un hombre muy conectado -a su despecho e ignorancia, claro está- con su lado femenino (el menos bueno, ciertamente). Me gusta cómo escribes. Al vivir en la misma ciudad, me pregunto si te conoceré.

Sigue escribiendo, tu estilo me recuerda mucho al mío, pero tú tienes más enfoque.

Janeko

Martin Hervás dijo...

Gracias Janeko, espero descubrir pronto si nos conocemos o no, lo intuyo bastante probable...
Saludos!

janeko dijo...

Si eres quien creo que eres, y escribes sobre creo quien creo que escribes, entonces te felicito; JAMÁS estuviste en su mismo estrato evolutivo, ya era hora de que lo abandonaras en el arroyo. Y sí nos conocemos, aunque muy poco como para recordar nuestros rostros a primera vista.

Saludos.
Janeko

Martin Hervás dijo...

Me dejas intrigado. Si te interesa, escríbe a mi correo cristiamh@hotmail.com y salimos de cualquier duda.
Saludos