5.6.12

siesta


Perdí el celular. No he querido volver a gastar, peor amortizar. Nadie se muere por no tener un teléfono. Las noticias llegan, especialmente las malas. Cuando voy por ahí y escucho el timbre de mi viejo celular, me transporto irremediablemente al pasado. Lo que para muchos podrá ser una experiencia agradable, para mí no lo es. Prefiero vivir antes que perder el tiempo rebobinando, sintiéndome mal por cosas que no tienen remedio. Así me veo a veces: procrastinando hasta el olvido; cosas que al fin y al cabo, terminan llegando. El que la hace la paga, de nada sirve tumbarse a la sombra.

4 comentarios:

So dijo...

Nadie se muere, pero resulta dificil improvisar salidas o encuentros.
enviarás señales de humo.

Martin Hervás dijo...

a
s
o
m
e

Paula Cruz Roggero dijo...

A veces mejor desconectados... que mal conectados...
Besos al alma.

Martin Hervás dijo...

Gracias por tus palabras Paula, bienvenida.