16.12.08

Sunday's feber


Salía de la casa de un pana, un típico domingo por la tarde. Me paré en la esquina de la diez, a dos pasos del paso cebra. Un auto plateado curvó vertiginosamente con dirección sur y tuve que detener mis pasos. Desde la ventana de atrás del Honda, una niña de no más de quince años me observaba con gesto absurdo. Me miró descaradamente, todo lo que le dio el cuello, hasta que el auto desapareció con un movimiento uniformemente acelerado. La lluvia se comportó a la altura y empezó a menguar.

Crucé la calle pensativo. Buscaba justificar tan extraño comportamiento. La teoría tomó la forma de un guante y se ajustó a mi mano. Estaba claro. Ella quería ser yo. Aceleré el paso. Sentí el viento frío acariciándome las orejas.

A veces despierto con esa extraña sensación, recuerdos de mis edades tempranas. La falta de respeto, el contrapicado. Cuando esto sucede cierro los ojos y espero que llegue la noche. Los domingos existirán por siempre. Un domingo sucede al anterior y precede al que vendrá y éste al que está por venir, por los siglos de los siglos. Lo dice en la Biblia, solo resta esperar el apocalipsis, o en su defecto: una visita alienígena. Cosas que nunca, nunca van a suceder. ¡Quito con playa, a quién se le ocurre!

6 comentarios:

miLkBoX dijo...

no te adelantes a los hechos...eres escéptico al pensar q la llegada de seres extraterrestres no es una realidad...la gran fecha se viene, cada vez falta menos y al mismo tiempo cada vez hace más falta una entidad q nos una en un mismo pensar para q podamos todos juntos remar hacia el mismo horizonte...

Viejo, q agradable entablar discusiones asi...

hasta la próxima..

Martín dijo...

Escuché que -o lo ví en una peli-, que cuando el número de seres humanos sobrepase la cantidad de neuronas que existen en el cerebro, el ser humano poseerá una conciencia de especie, una supraconciencia... sería fabuloso, pero sí, padezco del mas agudo escepticismo.

El Apestado dijo...

Con el calentamiento global, el mar llegará a los valles y entonces, gozaremos de la playa. Mantén la fé.

So dijo...

Me dedique un rato a leerte, no se si estas en la onda, porque no se que rayos es la onda, pero me ha gustado.

a uio no le hace falta playa! para qué queremos arena si tenemos piscina y cervezas?

Martín dijo...

Soy impaciente, la sola idea de tener que esperar algo, hace que me coma las uñas.

lolita dijo...

El último párrafo me recordó a Loriga...