5.12.08

Happy ending


Cuando terminé el cigarrillo, el letrero luminoso del motel dejó de funcionar. Di media vuelta y entré al cuarto. Ella aún dormía. Busqué papel y escribí una nota: «Ya no puedo seguir con esto, es un absurdo; espero que si nos volvemos a encontrar, no me guardes rencor». Antes de cruzar el umbral de la puerta, una idea pasó por mi mente: se me antojó verla de nuevo, grabar su imagen en mi memoria. En medio de una completa obscuridad, una de sus largas piernas brillaba sobre el negro mate de las sábanas. Vi su rostro, su ropa interior que colgaba sobre la lámpara que a su vez colgaba del techo, la botella de vino que sedienta descansaba al pie de la cama. Antes de salir, me percaté de que las llaves del auto escapaban de su bolso. Acto seguido tomé mi abrigo y abandoné el motel. Mitad satisfecho, mitad arrepentido, me dejé llevar por la larga avenida, que parte en dos el valle de la montaña.

3 comentarios:

miLkBoX dijo...

buen trabajo viejo...inspiración...

Martín dijo...

La primera impresión es la que cuenta. Es agradable que venga de tan lejos. Gracias por darte el tiempo pana!!

isis de la noche dijo...

Mmm.. En escenarios como el descrito, el final más feliz siempre es aquel en que uno de los dos se va sin decir adiós..

No.. La nota no cuenta ;)

Así que el texto hace justicia a su título :)

Este relato me gusta en especial porque es de los que te hace imaginar otros finales alternativos: es un relato 'y si...' ¿Y si hubiera regrasado cuando ya avanzaba por la avenida? ¿Y si ella se hubiera despertado cuando él cogió el abrigo? ¿Y si él le hubiera despertado para pegarse el de la despedida?

Y entonces, cuando acabas de imaginar todos esos finales aleternativos, decides que está maravillosamente escrito... Y te gusta :) El plus: cuatro palabras que te hacen imaginar el caminado del que se va: y no sé por qué iba bajo la lluvia..