3.12.08

Uno, dos, viene a por tí...


Ayer fui perseguido por el mismísimo Duende Verde en una extraña pesadilla. Para el que no lo conozca, es el archienemigo del hombre araña. Utiliza una especie de sidecar volador y hace explotar a sus enemigos con graciosos juguetes explosivos. La verdad, nunca me llamó la atención.

La cacería tuvo lugar en una especie de construcción. Lo que me pareció, en principio una trampa mortal resultó ser mi salvación. Me quedé como atrapado, colgando de unos alambres, suspendido en la parte alta del descanso de unas escaleras. Cuando el duende pasó, contuve la respiración, y no me moví. El duende pasó de largo, pero estuvo cerca, tan cerca que hasta pude oírlo respirar. No pude verlo con claridad, ni mi posición ni la luz lo permitieron, apenas alcancé a ver parte de su deslizador. Aunque no haya podido verlo, estoy seguro de que era él.

Una vez burlado el perseguidor, fui hacia una estación y tomé un autobús.

Está aquí, lo sé, en esta ciudad en construcción. Tiene sangre fría como todo buen cazador y el firme propósito de acabar conmigo. Sabe donde encontrarme y espera el momento adecuado. Aunque nunca lo haya visto, sé que lo reconoceré de inmediato. Siento sus anchas manos alrededor de mi cuello. Aunque preferiría uno de sus juguetes. Estoy seguro de que me va a doler.

2 comentarios:

lappel dijo...

Martín,
"apenas alcancé a ver un parte de su deslizador."
¿le falta una letra o le sobran 2?

Martín dijo...

Gracias Iappel,le falta una, no! ...creo q queda mejor si le quito dos.