25.3.10

Bones


Era, sin duda, el chico más delgado del barrio. Mi participación hasta esa instancia del campeonato había consistido en sentarme a observar cómo mi equipo ganaba partido tras partido. El día de la final mis compañeros de banca brillaron por su ausencia; y entonces sucedió. Uno de los nuestros se lesionó y me cedió su chaleco para saltar a la cancha. Debí haberme visto muy gracioso ya que no faltaron las risas, no los culpo, la risa espanta la fatalidad. Y el árbitro pitó y el balón llegó a mis pies y el lugar se silenció para ver mis huesos en movimiento; entonces, alguien gritó /dále flaco/ y yo, sin pensarlo dos veces, tomé aire y le pegué con todo lo que tenía -que no era mucho-; el balón, como una mariposa, se paseó por los pies de propios y extraños y buscó la red como si buscara a la araña.

8 comentarios:

TAMIA dijo...

Golazooooo! Buena flaco

Emiliano Pardavila dijo...

Che esta bueno...me gusto una narración dinamica... de verdad que esta bueno.
salud y buena suerte

liliana dijo...

, , , el día de la final, , , el día en el principio, , , al borde de los huesos, , , me gusta!

Carla dijo...

Que lindo cuento. Mira vos el flaquito...
Me encantó!

Martín dijo...

gracias a todos,

zyrkero dijo...

Cuando estas historias las protagonizan los gorditos suelen ser muy tristes.

Martín dijo...

pero todo se compensa a la hora de la comida.

Anónimo dijo...

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