martes 10 de noviembre de 2009

Viento


Los paises cultos son muy sensibles a la injusticia y desigualdad. Es de lo más extraño ver a una persona inteligente, conforme y feliz. El desarrollo de muchas naciones ha tenido como costo el subdesarrollo de regiones enteras. La conciencia de la gente sensible sabe que de un momento a otro, van a tener que pagar los platos rotos. Pensemos en un estado ideal, igualitario y en desarrollo continuo; pensemos en un lugar-estado en el que no exista la envidia, la disconformidad, la escasez. En el seno de esta utópica sociedad, se debería tener bien claro que no existen dos personas perfectamente iguales ni diametralmente opuestas; por lo tanto: lo exclusivo, lo particular y lo exótico desempeñarían un papel tan vacío como innecesario. El modelo económico actual es ciego y superficial; la libre competencia: la causa principal del despilfarro y abuso inconsciente de los recursos naturales, y claro; los afectados siempre serán los mismos. Por eso la tierra se calienta, por eso los humanos tiemblan. No se si para bien o para mal, pero muy pronto llegará a nuestras costas, la ola impulsada por el viento del cambio.

Contingencia


Al igual que el muchacho al que se le acerca el policía; nadie me dice qué es lo que tengo que hacer. Me gusta el caos y ejercito el error. Solo en estados de desorden germinan de manera libre las ideas. Buscar unas llaves perdidas -por ejemplo- estimula la inteligencia espacial y la fantasía -y si resultan ser dos los objetos de búsqueda, la exigencia se duplica-. Cuando el caos y el error se juntan, las cenizas del desorden fecundan al alquimista de la causalidad, al hacedor de lo imposible; al organizador de la contingencia. En estados de desorden no se trata de ir a la cocina y tomar un poco de agua, se trata de encontrar el puto vaso y de esperar que el jabón no haya resbalado de su posición, en busca de mejor suerte.

lunes 9 de noviembre de 2009

El comedido (parte seis)


La di mis felicitaciones, Trinidad me parecía un estupendo nombre; no como el mío; pegado a mi suerte. Escondimos el cadáver y arreglamos el lugar sin decirnos palabra; luego me encomendó buscar las llaves del auto de Mister W y desapareció escaleras arriba. Encontré las llaves en una pequeña mesa junto a la puerta principal. Oscuros presentimientos llegaron de súbito a mi cabeza: hasta hacía muy poco podría haberme considerado una persona normal y ahora era un asesino sin un hogar al que poder volver. Bajó unos minutos después con una pesada maleta; tomamos un par de portátiles, un disco duro externo y llevamos todo al auto. Colocó la maleta en el puesto del copiloto y me pidió que me esconda en la parte de atras. Antes de llegar al puesto de control, la escuché abrir la cremallera y sacar algo del bolso.

jueves 5 de noviembre de 2009

La ley del choleo universal


Cholear significa: hacer de menos. El arte de la retórica enseña que una de las formas más fáciles de ganar una discusión es invalidar el discurso del otro. Quejarse del discurso del otro no me parece un discurso. La ley del choleo universal nace de las diferencias sociales y como manifestación inconsciente del pensamiento político. De estar escrita, diría más o menos así: Queda terminantemente prohibido hacer de menos al que más. El resto, menos uno, son potenciales objetos de choleo y deben ser tratados con absoluta indiferencia. Hay leyes que sirven para todos, como la ley de la gravedad, pero otras, como las religiosas o las económicas, varían dependiendo del lugar en el que uno se encuentre. El factor común es que debemos ajustarnos a ellas o pagar el precio. Las leyes regulan supuestos a tal nivel de abstracción que pueden interpretar lo particular de forma general con efectos jurídicos para cada caso. Cuando el estado se disuelve la anarquía aparece de la nada con la fuerza de un estornudo. La violencia es decisiva en la historia, y está presente en los hogares, estadios y cantinas, camerinos y centros comerciales. Recordemos: un millón en Ruanda. Entre los genocidas —culpables y condenados a cadena perpetua— se contaron: empresarios, sacerdotes, periodistas, artistas y cómo no, líderes políticos. El pensamiento político nace en la escuela: me llevo con este y de ninguna manera con este otro; la habilidad para encontrar diferencias se depura en el colegio y se perfecciona con los años. Es por esta razón que el pensamiento político entrenado entiende menos de igualdad que de ninguna otra cosa. Si los diferentes partidos no trabajan juntos, nunca se podrá asumir un verdadero liderazgo. Muchos aceptan lo que tienen y otros nunca se dan por satisfechos. Toda propuesta tiene su contrapropuesta y no hay que olvidar lo que este planeta violento se ha acostumbrado a hacer para estos casos. Solo choleando a la competencia se puede someter al pueblo a la búsqueda de utopías.

lunes 2 de noviembre de 2009

Rose Mary


Se acabó el gas en casa y mi madre me encomendó su inmediata reposición. Fui a buscar a un amigo calle arriba para que me preste se carrito y de paso, pedirle que me acompañe a buscar una distribuidora. Camino al lugar, vimos que habían abierto un pequeño bar en la cuadra. Un letrero de madera con huellas de un largo pasado tenía inscrito en letra manuscrita el nombre de una mujer. Empezamos a frecuentar el Rose Mary en el 94, su propietario, resultó ser un cuarentón llamado Anastasio. Rose Mary resultó ser el amor de su vida con quien vivió por más de diez años, luego, él tomó la decisión de regresar a su país para montar un negocio propio. El Rose Mary era el producto del poco dinero que había podido ahorrar. Mis amigos y yo dudamos de tan arriesgada empresa; no es que la idea de vender cervezan cigarrillos y salchipapas era descabellada, el problema se remitía al lugar: junto al consultorio del doctor R —donde también había dentista— y casi al frente consultorio del doctor D —en donde más de uno le agarró fobia a la medicina—. Definitivamente, nuestro nuevo amigo Tasho —asi le gustaba que le llamen— necesitaría algo más que suerte para sacar su negocio adelante. Gustaba el blues y no le molestaba el rock que le hacíamos escuchar mientras tomábamos cerveza. Por esas épocas, hacíamos mucha vida de barrio, salíamos todos los viernes para acudir a fiestas, caidas o simplemente a vagar, en el peor de los casos buscábamos algún perro callejero y lo perseguíamos hasta quedar exhaustos. Era gracioso verlos correr mientras sus compadres aullaban solidarios desde las terrazas y patios traseros de las casas vecinas. Éramos, y lo sabíamos, un tando diferentes al resto pero la gente nos respetaba mucho. En una ocasión, decidimos hacer una gran fiesta. Invitamos full gente y la convocatoria no dejó que desear. La gente rogó por entrar. Los hoy famosos -aunque con otro nombre- Risa de conejo, tocaron frente a la multitud. Ya en el cierre, Tasho interpretó de manera insuperable su interminable y pegajoso hit 'agua de coco' coreado con la ayuda de todos los presentes.

miércoles 28 de octubre de 2009

A tu sombra, un gentil caballero como yo.


Hablar de ti no me resulta difícil. Sigues pensando igual que ayer y no te esfuerzas por pensar diferente. Aprender fue cosa del pasado y el orgullo —siempre inflado— no está para que te digan, —y peor a estas alturas— cómo llevar tu vida. El tiempo no te ha cambiado mucho. Recuerdo el día en que tu rol de madre —de familia— y el mío de hijo, fue truncado por ese fatal accidente. Desde entonces supimos que las cosas nunca volverían a ser como hasta entonces. En ese momento hubo de provocarse un cambio. La locura acechó el hogar pero decidió marcharse. Levantarse después de tan duro golpe requiere de fortaleza. Hacer de padre y madre como me decías. Tal vez fui un mal niño pero ¿y mis hermanas? Recuerdo muchos pellizcos y coscorrones, insultos y órdenes. Creo que por ese tiempo aprendí a escribir. Recuerdo un libro y una ballena barbuda de Groenlandia. No recuerdo la felicidad, ni antes ni después. Tengo una foto en la que mi padre sostiene un pequeño león sobre sus piernas para que yo pueda acariciarlo. Recuerdo que una vez, en castigo por mojar mis pantalones saltando charcos, me hizo correr detrás de su moto para que me seque. También recuerdo que en más de una ocasión me llevó a disparar su rifle y lanzar piedras en el pequeño estanque del pequeño bosque que poco después descamparía. En una ocasión, me hizo faltar a clases y me llevó a su oficina en la Palacio de la Cibeles. En ninguno de mis recuerdos veo su rostro, el recuerdo de mi padre son sus piernas largas y sus pantalones de campana, otras veces era solo una barba. Hoy tendría sesenta y dos años. Siempre hablaste lo mejor de él. Una perfecta historia de amor sin discusiones ni problemas, algo que solo se iguala con la muerte. Mi padre representó lo bueno y poco después lo perfecto. Qué lejana la imagen del padre pero que conexión con su herencia y esencia. Bien sé que sabes mentir, manipular y sobre todo fingir y sé también que debo agradecerte por la participación en la concepción, por la modesta educación y por el tiempo. Por eso te perdono los latigazos y las espinas, la falta de fe y alegría. Por no mostrarte como eres y permitir que nos avergoncemos contigo.

lunes 26 de octubre de 2009

Deconstrucción


Decirle adiós al recuerdo que persigue, a la familia de objetos que rodea y reviste la tormentosa imagen del pasado. Seguir la luz a espaldas de la cruz que alimenta falsas creencias. Dar la certeza en donde asombra la duda. Matar la ignorancia y con ella todos los fantasmas que persigue. Correr hacia ninguna parte con la fe del desesperado. Devolver con intereses el golpe ciego de la necedad, asumir el mal vivir de la igualdad, la pobreza de la generosidad, la estupidez del silencio. Infantilizar la madurez y regresar al punto de desviación en el que los malvados han tejido sus redes de servilismo. Dejar que lo bonito se pudra a la sombra de lo grotesco y confinar las sobras hasta que un nuevo ser nazca de sus nutrientes. Buscar y preguntar hasta entender el dolor de la verdad, la tragedia de lo consciente, la inmensidad de lo que subyace y pulsa desde nuestros abismos interiores. Bailar hasta que salga el sol mientras otros descansan y se fortalecen en el lecho del sistema. Apagar la alarma y con ello el miedo al mañana. Morder la mano que alimenta oscuros propósitos y cambiar el futuro que tan predestinada suerte nos reserva. Vivir la rebeldía con método y disciplina, hacer del sinsentido una forma de ver. Hacer y deshacer según demande la ocasión. Solo el que tiene la capacidad de crear tiene el derecho de destruir.

La manzana de la discordia


Hay personas cuyo paso por la vida deja profundas huellas. Tal fue la fuerza de sus trancos que su eco aún retumba en nuestros corazones. Unos son producto de la necesidad y otros del aburrimiento. El señor Chaplin —por ejemplo— tuvo que ayudar a su madre entre idas y venidas del sanatorio. Cervantes en cambio, encontró una genial forma de matar el tiempo en la prolongada privación de su libertad. Los hay con más suerte pero no es el caso de los esclavos de sus complejos: Napoleón luchó contra su estatura con la ayuda de cañones y ejércitos; Maradona lo hizo con goles y cocaína. Hay quién desarrolla la virtud por simple proximidad y hay quien de ella carece por completo. La ausencia de virtud no representa un problema si de cierta manera se ignora, ojos que no ven... La virtud es intuición y memoria. A veces las palabras no bastan para definir emociones, pero tengo la sensación de que el sufrimiento cumple un factor importante en el desarrollo de nuestras destrezas. La sensación de vacío no se sostiene en sí misma para justificar la enfermiza búsqueda. La ansiedad potencia la virtud y el vicio, la tenacidad bien puede nacer del capricho y la especialidad de la incomprensión ante la diversidad. Unos surgen y otros se hunden en el anonimato, otros llegan a tomar la cresta de la ola y pierden el equilibrio para ser devueltos a la arena de la mediocridad; otros ganan hasta no poder más para no volver a ser más que otra cosa. El espíritu se manifiesta en forma de instinto. El miedo a la muerte y la ley del más fuerte. Buscar la igualdad para evitar el enfrentamiento. La sociedad ideal es la que no necesita medios de represión para mantener el orden. El bienestar social y la calidad del espacio público aseguran la armonía del sistema, pero como sabiamente describe el Ying-Yang, en el seno de la tranquilidad se gesta la discordia. ¿De qué manera nos afecta la comodidad? y ¿qué vendría a suceder en el sentido opuesto? Todo acto brutal tiene su punto de orden, como cuando la conciencia, privada de las riendas del ser, da paso a un comportamiento desbocado producto de pulsaciones inconscientes; luego de performar acciones fatales, es devuelto a su cauce para ser testigo de los efectos que provocaran sus acciones. El miedo se presenta otra vez en forma de locura y la personalidad se desdobla. Pensar entre tres debe resultar más eficaz pero basta con que dos se pongan de acuerdo para volver al caso anterior. La personalidad múltiple, digamos del tipo: castigador-ludópata-impotente-calculador-bromista puede llegar a complicarse un poco, pero cuando logra ponerse de acuerdo...

Salem


Los mitómanos están plenamente convencidos de sus propias mentiras. ¿Acaso los escalofriantes sucesos de Salem no lograron desestabilizar el modelo de pensamiento de la época? Esas niñas dieron una lección a sus mayores con un poco de su propia medicina. Resulta que este dios omnipotente, capaz de entablar relaciones personales con cada una de las ovejas de su rebaño, bien podría estar en la necesidad de utilizar inocentes niñas para dar oportunos mensajes de aviso y acuso con la clara intención de limpiar el pueblo de la presencia del mal. Esas niñas fueron culpables de muchas muertes, quien conozca la historia tendrá en conocimiento que dichas posesiones nunca se dieron a cabo. Si mal no recuerdo, las niñas hubieron de combinar algunas destrezas para alcanzar sus fines. Fingían enfermedades y mentían con frecuencia sobre su estado de animo. Aprendieron a manipular a la gente mediante representaciones que incluían convulsiones y disfunciones del ritmo cardíaco; inventaron frases y cantos para enriquecer sus actuaciones y posteriormente llegaron a tener el poder de decidir sobre la vida y la muerte de sus desdichados vecinos. El miedo infundido por el complejo de creencias al que estaban impuestos no contempló alternativas y es que la ley del hombre no tiene valor contra la ley de dios. ¿Y si todo fue idea de los padres? ¿que tal si todo fue planeado por el vendedor de madera o por un avaricioso juez en plan de venganza o enriquecimiento? Nadie sabrá qué pasó realmente pero es muy probable que la historia haya sido escrita por el amigo del juez o por uno de los tantos clientes del maderero, que a su vez puede ser el dueño del bosque y por qué no, de la vida y de la muerte de su pequeña sociedad. Como buenos hijos de dios deben aprender a compartir y eso es lo que está escrito. Tanto tiempo ha pasado desde esos terribles sucesos, la horca y la hoguera son cosas del pasado y sin embargo, se siguen memorizando los mismos versos del mismo libro que tanta muerte a ocasionado. Siempre culpando a lo que no se puede ver, prometiendo lo que no se puede cumplir.

viernes 23 de octubre de 2009

Arteficios teóricos


Hablar de arte no es fácil pero nos gusta. Ofrecemos el producto de nuestra expresión a todo el que quiera asimilarlo. La disolución del arte y su creciente institucionalización son dos caras de la misma moneda. Distorsionamos códigos para generar sospecha y luchamos contra la conspiración que maquilla nuestro descontento. Queremos infectar el sistema para propiciar un cambio radical de la realidad. Sabemos que la propaganda desinforma, que la inseguridad aburre y que la salubridad apesta; que los medios de comunicación se autodesignan así porque solo dejan ver la mitad de las cosas. No atacamos a nadie ni pedimos dinero, somos conscientes de que lo definitivo está por hacerse. Respetamos las fuerzas vivas del arte y creemos que la vida mecánica es el fin de la experiencia vital. Soñamos con un mundo mejor y apoyamos la libre asociación y la libertad de expresión. Invitamos a la élite a compartir una última cena. No vayan a pensar que estamos mal de la cabeza o que queremos tomarles el pelo. El arte 'es' y lo mejor es ponerse a trabajar.

martes 20 de octubre de 2009

Fe de erratas


Un compañero de trabajo fue contratado para editar un libro de historia escrito por un viejo abogado oriundo de Checa. Por lo extensivo del proyecto, dicho editor decidió dividir el trabajo con un amigo y este, en gesto similar, volvió a dividir el trabajo con una tercera persona. Un par de semanas después, me fue entregado de manos de los editores un par de respetables carpetas con los originales y los respaldos digitales de las tres cuartas partes del contenido total. Resulta que la parte faltante había sido encargada a una estudiante de comunicación amiga de uno de los editores. Las explicaciones y disculpas dadas por dicha colaboradora no terminaron de convencerme, mi desarrollado instinto de diseñador supo que la chica estaba mintiendo y que con suerte tendría su parte a la mitad, así que, calculando el tiempo que me tomaría escanear las fotos le dije que podía tomarse unos días más sin retrasarme. Una semana después me entregó un diskette con un par de archivos de extensión desconocida, a pesar de mi escepticismo, ella juró y rejuró que los archivos provenían de una aplicación de texto que, de haber sido verdad bien podría haber sido Linux. Dos días después un virus atacó su C.P.U. Debió haberse tratado de un virus letal ya que primero saboteó las extensiones de los documentos, y luego acabó con el mainboard dejando graves secuelas entre pérdidas y fragmentación de contenidos. Tardó más de una semana en repararla. Como no había tiempo que perder empecé a trabajar con lo que tenía. Cuando hube acabado con todo lo disponible, la editora badulaque empezó a traerme por partes el contenido faltante. Aunque suene fantástico, las cosas empeoraron poco después. Cuando terminé la diagramación cité al autor para devolverle las carpetas y entregarle una impresión de su nuevo libro. Una semana después, el nonagenario abogado apareció en la oficina —cuatro pisos sin ascensor— sudando y cargando entre brazos, el sobre de Manila con las doscientas cincuenta hojas de papel bond de noventa gramos en las que había sido impreso su preciado trabajo. El pobre hombre llegó afectado y no encontraba forma de mostrar su descontento sin dejar de ser cortés. Para no entrar en detalles, digamos que muchas de las correcciones hechas por los editores no fueron de beneplácito para el autor y para colmo, en ciertas partes del libro, habían palabras que había sido reemplazadas por otras. Este tipo de errores son comunes cuando se escanea texto, tampoco me engañé esta vez. Reparar todo era una tarea de nunca acabar. Entonces, llegó el momento que todo diseñador teme, el momento en el que te dices ¿Para qué chuchas me metí en esta huevada? Tuve que cambiar la palabra Chilpe por Chilque y Chilqueño por Chilpeño más de cincuenta veces y así otras tantas palabras más. Como si esto no fuera bastante las viudas se convirtieron en noche de solteras y las huérfanas se transformaron en orfanatos a causa de párrafos que el autor escribió —otra vez, de puño y letra— con las correcciones respectivas. El auspiciante, amigo cercano del autor, quería que el libro sea publicado antes de la muerte de su interesado que, al parecer, veía cercana. A mi modo de ver, el hombre seguía fuerte como un roble pero uno nunca sabe. Y para no hacer de este relato una queja continua, les cuento que tuve que trabajar mucho para terminar de diseñar el bendito libro. El autor quedó tan agradecido por mi trabajo y tan convencido de mi profesionalidad que me encargó escribir un pequeño texto para la contratapa de su libro. No recuerdo con exactitud lo que puse pero tenía algo que ver con ‘cultura y pensamiento’. Para terminar seleccioné una imprenta y —lo admito— me equivoqué en la decisión. El libro impreso, a pesar de estar lejos de mis expectativas, tuvo buena acogida. La breve dedicatoria sobre la pagina de cortesía reza: —Para mi cordial amigo CH con todo afecto por su labor en la publicación de este libro—. El día de la presentación, me sentaron hombro con hombro con el alcalde y con el cura de la localidad, y más tarde, compartí la mesa con el autor y su familia. Algunas horas mas tarde fui traido de vuelta a la ciudad con cuatro libros gigantes bajo el brazo y un nuevo CD de rock clásico con mi canción favorita de INXS.

lunes 19 de octubre de 2009

Basta de desatinos


—Define libertad.

—La paradoja del que pierde lo que acaba de obtener.

—Eso suena bien, pero… ¿qué significa?

—Significa que toda libertad conlleva una responsabilidad.

—¿Se puede ejercer la libertad sin responsabilidad?

—Un buen ejemplo podría ser la libertad de prensa pero la libertad de prensa no existe.

—¿Qué es lo que más te gusta hacer con tu tiempo libre?

—Me gusta leer, fumar, tomar vino, escribir y dormir.

—¿Cuál son tus influencias literarias?

— Filósofos como Friedrich Nietzsche y Arthur Shopenhauer, escritores como Oscar Wilde, Edgar Alan Poe, Sir Arthur Conan Doyle, Jean Paul Sartre, Franz Kafka, entre otros.

—¿Te llevas bien con la soledad?

—He logrado enseñarme.

—Defina felicidad

—Tener salud y soltura para hacer lo que a uno le gusta.

—¿Cuándo te decidiste a escribir?

—Escribí poco y de mala calidad durante mi adolescencia, luego, tras un largo período de silencio y anonimato, decidí que tengo mucho que contar.

—Muchas personas critican el tono en el que expresas tus ideas. ¿Qué te hace estar tan seguro de lo que dices para expresarlo con tanta convicción y jerarquía?

— El ánimo vitalista busca despertar la voluntad del lector, ya sea para su reconocimiento o disconformidad.

—Entonces no te interesa lo que piensen tus lectores.


—Por el contrario, adoro la polémica. Si se dedica a revisar las páginas de comentarios verá que puedo cambiar de opinión. Soy consciente de que la verdad encuentra conformidad en los diferentes modelos de pensamiento, y es por esta razón que mediante la búsqueda de la verdad intento aproximarme a lo universal.

miércoles 14 de octubre de 2009

Colorblind


Quiero contarte algo. Pensarás que te estoy tomando el pelo, innumerables veces te he hecho víctima de mis payasadas y sé que tengo menos credibilidad que Juanito y el lobo restados. No te rías. Quise decírtelo antes pero no lo creí apropiado hasta ahora. Te digo que te veo perfectamente ¿Puedo continuar? en fin ¿recuerdas el día que nos conocimos? casa de pablo, exacto. Ese día bebiste mucho y me dijiste algo que me quedó sonando en la cabeza. Sí, yo sé que no te acuerdas; perdiste el sentido diez minutos después. No, no estás gorda, por favor déjame continuar que tengo partido a las seis. En fin, te repetí mil veces que eran mis piernas, y no las de tu amiga querida las que acababas de arruinar con tu vómito. En medio de tus delirios hablaste de mí y te referiste en los siguientos términos. «Ese chico me gusta, pero eso sí, antes de prestarle atención tendría que meterse a un gimnasio». Por favor, no quiero una explicación, lo que quería decirte es que tanto ese como el resto de comentarios clasistas y racistas que hiciste la noche en cuestión están cada vez más cerca de ser olvidados; ahora que te conozco un poco mejor, he podido darme cuenta de que la mujer de esa noche no eras realmente tú. ¿Que de dónde vengo? Del gimnasio pues mi amorcito ¿de dónde más?

martes 13 de octubre de 2009

Interme-dios


Vivimos en permanente contradicción. Descartes contempló la vida humana en términos de paradojas: «la personalidad humana, que combina mente y cuerpo, es en sí misma paradoja y contradicción». Si nuestra misma existencia es un misterio sin resolver, no nos queda más que asumirnos en la incertidumbre —el famoso absurdo del que hablaba Jean Paul—. ¿Hacia dónde vamos? ¿De dónde venimos? Muchos creen saber desconociendo de lo que se sabe, otros saben pero creemos que no es suficiente. A fin de cuentas, en todo individuo reside el poder de transformar la visión del mundo. Donde termina la explicación empieza la especulación. El universo fue creado en tres días ¿Se han fijado en la evolución de los platillos voladores? El humano es una fuente inagotable de energía boba: La energía boba impulsa la voluntad del absurdo, sostiene el sentimiento de colectividad y permite el trabajo en equipo, aunque por otro lado, también es causa de roces e incompatibilidades. Es una energía poco confiable, cuando la gente se deja llevar por ella puede esperarse cualquier cosa. Esta energía no desaparece, se transmite. En términos energéticos, lo saludable es mantener una polaridad neutra. Cuando nos juntamos con personas negativas cedemos nuestra energía positiva involuntariamente; para estos casos la simple aproximación funciona. De la misma manera y en el sentido contrario, —principio de contradicción antioqueño— si estamos rodeados de personas positivas corremos el riesgo o el beneficio de homogenizarnos hasta llegar a un estado de entropía energética igual a cero. El pesimista es un hombre calibrado hacia el negativo y busca estar rodeado de gente con carga opuesta. Los polos similares simplemente se repelen y todos los estados intermedios son prueba o excepción de lo mismo. La energía es un hecho y de hecho he podido experimentarla de manera superlativa más de una vez. La energía boba reserva un color para cada individuo; factores como el clima, la educación y la política inciden de manera preponderante en la carga general del sistema, por eso, todos los miembros de un colectivo debe emparejar su tonalidad con el grupo para luego vestir el color de quién lo recibe. En el caso de los iluminados —que no temen ni vivir ni morir— bien podrían tener auras blancas como psicodélicos brotes de energía vital. Es curioso..., de todo hay en donde nada alcanza.

miércoles 7 de octubre de 2009

Cinturita


El paradigma cognitivo de la ciencia tiene para rato. Se desata un nudo para encontrar otro —en el mejor de los casos— y la ciencia resuelve comparar el misterio de la materia con una nube de probabilidades. Es importante volver la vista hacia uno mismo, tan profundo como sea posible y sin perder de vista a la salida. El inconsciente suele ser comparado con un vasto océano; personalmente, me basta un vaso de agua para contenerlo; cualquiera puede ahogarse en un vaso de agua. La materia se reserva su intención íntima, su propia esencia le es incomprensible y sin embargo, cumple su trabajo como lo haría cualquiera, —cualquiera con más ganas de trabajar que yo—. Como ya dije por ahí, no sé por qué me gustan las aceitunas y detesto las pasas, lo claro es que si solo pudiese comer una cosa dicha preocupación no vendría al caso. Mi ser es en si mismo de la misma manera en que la cosa es y ¿por qué no? Pensemos que pensaríamos si no hubiese que pensar. La materia debe funcionar como la milicia. Imaginemos un pequeño ejército. Cuando la formación se encuentra en estado de descanso, la energía del sistema es cero, pero como todo sistema, necesita mantenerse activo para no atrofiarse. Para que exista un sistema deben existir límites, lo inconmensurable es una entelequia pero la idea de infinitud no escapa de mi cabeza. Si el universo terminase no tendría derechos ya que los derechos de cualquier entidad terminan donde empiezan los de la siguiente. Tampoco podría existir, ya que nunca sería vista sino por sí misma. La realidad se percibe por los sentidos, y los sentidos se realizan en la percepción —aplausos— la vuelta es la misma para todo. Llevamos una doble vida. Y nuestro comportamiento, apariencia, sofisticación, pudiera ser tan ajeno e indescifrable como la planta que, en su propio yo, lee el perfume de otra sin poder ver o entender a otros que no sean sus semejantes. La conciencia brota del ser en la base de su propia complejidad. Si la mosca estuviese dotada de conciencia, el hombre sería, por antonomasia, su depredador más voraz, versátil, inhumano y tenaz de todos, con cuanto rencor nos mirarán con sus miles de ojos. ¿Habrán intentado darnos algún mensaje? ¿existió acaso el comedido que cometió la locura de autodenominarse intermediario entre las conflictivas relaciones de moscas y humanos? Había una vez en la que todos los animales hablaban, el hombre permanecía en silencio hasta que un día se hartó del ruido y de la imprudencia de los animales. Entonces hizo a todos callar, y el silencio no se rompe hasta hoy. Cuentan las leyendas animales —transmitidas de generación en generación— que aquella especie que se atreva a romper el silencio proclamado por el hombre, será exterminado de la faz y de la contra faz de la tierra. Pues la tienen difícil; de los múltiples casos, el que más me impresiona es de las hormigas. Disculpándome mucho con ella, por hacerla sujeto de mi experimentación, quiero compartir el pequeño experimento que realicé en mi habitación con una pequeña y simpática hormiga. De alguna forma, mi intención primera fue hacerla pensar diferente, o dicho de otro modo, quise que desconfíe de su única forma de ver el mundo. La descubrí en mi velador, la tela que lo cubría era amarilla, así que el animalito, acostumbrado a miles de años en tierra, resaltó por su color y apresurado andar. No teniendo nada mejor que hacer, me limité a observar su trayectoria y poder, como siempre, a elaborar juicios y entelequias —una vez al año no hace daño—. En el centro de la planicie se erguía una gran columna de cristal, su base tenía más de mil antenas de diámetro. La rodee un par de veces más, estaba limpia y olía bien, muy probablemente se trataba de agua pero estaba casi seguro de que ese objeto se parecía mucho a otro en cuyo fondo encontramos una generosa reserva de licor. Di vueltas sobre la base, detrás de una película de detergente, se encontraban abundantes restos de vino. Asegurando que no había moros en la costa y después de hacer un par de cálculos me decidí a subir. Olía a vino tinto pero se veía blanco. ¿Se tratará de alguna broma? —me pregunte. Rodeé el canto de la copa por tres ocasiones y descendí. Para mi sorpresa, la copa solo contenía agua y no me quedó más remedio que lamer un poco antes de regresar al hormiguero. La hormiga rodeó la copa por tres ocasiones, deteniéndose de vez en cuando para frotarse las antenas. Cuando por fin se decidió a subir, hizo lo mismo alrededor de la base, al parecer, buscaba una buena razón para subir. Tal vez tenía sed y buscaba agua. Entonces sube por el cuello y se detiene en el canto, luego se da dos vueltas más y vuelta a lanzar antenazos a ninguna parte ¿En qué piensa esta hormiga loca? Y así hasta que se decidió a bajar; en cuando entró en contacto con el agua, reaccionó como si hubiese visto al mismísimo demonio. Sorprendido como quedé por tan extraña reacción, solo se me ocurrió preguntarle si buscaba agua o si por el contrario se dejó engañar por la copa mal lavada.